El exgerente explicó las razones de su salida, habló de los pagos a artistas, la polémica por las orquestas tradicionales y los retos culturales que enfrenta la ciudad.

Noticias Cali.

La salida de Fabio Botero de la gerencia de Corfecali ya estaba definida desde diciembre. Así lo confirmó el propio funcionario en entrevista con Wilson Barco, director de este medio, en la que explicó que su decisión fue de carácter personal y profesional, y que se concretó tras finalizar la organización de la Feria de Cali en su versión 68.

Botero señaló que su renuncia fue comunicada oportunamente al alcalde y que su salida se materializó en enero, una vez entregado el proceso completo del principal evento cultural de la ciudad. En ese contexto, defendió la gestión realizada durante los dos años que estuvo al frente de la entidad, especialmente en lo relacionado con la inversión en talento local y la ejecución contractual de la Feria.

Más inversión en talento local y una curaduría general

Uno de los puntos más sensibles abordados durante la entrevista fue la participación de las orquestas tradicionales de Cali, entre ellas la Gran Banda Caleña, que este año cumplió 50 años de trayectoria artística y no contó con un reconocimiento especial dentro de la programación.

Botero explicó que el proceso de selección no respondió a decisiones puntuales, sino a una curaduría general en la que se recibieron cerca de 450 inscripciones. En total, la Feria de Cali articuló 54 eventos, generó alrededor de 250 contratos directos y más de 1.000 contratos adicionales a través de la cadena de producción del evento.

Reconoció que pudo haber faltado un mayor peso simbólico en el caso de la Gran Banda Caleña, y admitió que el tema no estuvo en su radar en el momento oportuno. Sin embargo, sostuvo que la apuesta central de su administración fue destinar el mayor porcentaje de los recursos al talento local, rompiendo con prácticas de administraciones anteriores donde la mayor inversión se concentraba en artistas internacionales.

Un llamado a proteger la historia musical de Cali

Para Botero, uno de los principales retos que quedan para la próxima administración es fortalecer el reconocimiento a las agrupaciones que han construido la identidad musical de la ciudad. Insistió en que no se trata únicamente de contratar artistas, sino de entender y proteger la esencia cultural de Cali, especialmente en torno a la salsa.

La Gran Banda Caleña: 50 años de historia y un único espacio en la Feria Rural y Comunera

En ese sentido, consideró que está pendiente una deuda simbólica con agrupaciones históricas como la Gran Banda Caleña y otras orquestas que han marcado generaciones. Su llamado fue a construir de manera colectiva y no desde la confrontación, fortaleciendo la memoria cultural y el reconocimiento a los artistas locales.

¿Un escenario permanente para la cultura?

Otro de los temas abordados fue la necesidad de contar con un escenario cultural permanente en Cali, similar al Sambódromo de Río de Janeiro. Botero explicó que desde su llegada a Corfecali esta idea estuvo sobre la mesa y fue discutida con el alcalde, aunque reconoció que se trata de una inversión de gran escala.

Según indicó, cualquier infraestructura de este tipo debe concebirse como un activo de ciudad, capaz de funcionar durante todo el año y no solo en temporada de Feria. El reto, dijo, es pensar en un espacio multipropósito que no esté limitado únicamente a la salsa, sino que acoja múltiples expresiones culturales y genere sostenibilidad económica.

Pagos a artistas: tranquilidad y cronograma definido

Frente a la preocupación de artistas, escuelas de salsa y proveedores por los pagos pendientes tras la Feria, Botero aseguró que los procesos contractuales están en marcha y bajo supervisión de una interventoría asignada por la Secretaría de Cultura.

Explicó que, como ocurrió el año anterior, la interventoría está contratada hasta el 31 de marzo y que los pagos se realizan a medida que se cierran los informes y soportes requeridos. Recordó que durante su gestión se lograron saldar deudas acumuladas de hasta tres años y que la primera Feria de esta administración quedó completamente pagada en un plazo de seis meses.

Para este año, el cronograma será similar: cierre de interventoría a finales de marzo y un periodo adicional de aproximadamente dos meses para culminar todos los procesos contractuales. Según Botero, los artistas pueden tener la tranquilidad de que los pagos están contemplados y se realizarán conforme a los tiempos establecidos.

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