Días antes había denunciado amenazas.
Noticia Internacional.
Soraya Riffy, influencer francesa de origen magrebí, construyó su marca personal en torno a la elegancia, el estilo y la autenticidad. Con más de un millón de seguidores en Instagram, colaboraciones con marcas internacionales y una tienda de cosméticos propia, era un rostro consolidado en el mundo digital francés.
Sin embargo, el pasado 5 de julio de 2025, su vida cambió radicalmente. Vea: Asesinaron a fisiculturista colombiana en España; en la escena del crimen encontraron un martillo
Esa noche, en su apartamento de Marsella, fue víctima de un ataque violento, planeado y devastador. Tres hombres ingresaron a su casa: uno se hizo pasar por vecino y, una vez dentro, permitió el acceso de dos cómplices.
La maniataron, la agredieron sexualmente, la golpearon brutalmente —provocándole fracturas faciales, una conmoción cerebral y hemorragias internas—, y le rociaron lejía en el rostro, dejándola desfigurada.
Todo esto ocurrió horas después de que Riffy hubiera reportado amenazas recibidas por redes sociales a las autoridades, alertando que temía por su seguridad. No hubo reacción oportuna.
“Estoy viva, pero destruida”, escribió días después en Instagram. “Me cuesta respirar, tengo miedo, no puedo mirarme al espejo. No sé si volveré a mostrarme”. Su publicación, cargada de dolor y rabia, se viralizó en Francia y el mundo, despertando una ola de solidaridad, pero también de indignación.
Su abogado confirmó que la justicia investiga el hecho como robo con violencia, violación, secuestro y ataque premeditado por una banda organizada. Aún no se han realizado capturas.
El caso ha generado un intenso debate en Francia sobre la exposición pública de mujeres en redes sociales y la falta de protección efectiva por parte del Estado.
Activistas, figuras públicas y seguidores han denunciado que la policía ignoró señales claras de peligro, y que la violencia digital puede, como en este caso, traducirse en violencia real.
Soraya Riffy, quien soñaba con expandir su marca de cosméticos y consolidarse como empresaria, hoy se enfrenta a un proceso de reconstrucción física, emocional y pública.
Ha declarado que está considerando dejar Marsella, cerrar sus cuentas sociales y priorizar su salud mental y seguridad.




























