El terremoto no solo dejó daños en viviendas y escuelas. En varias comunidades del Pacífico colombiano, la emergencia terminó profundizando dificultades que ya estaban presentes y que tienen que ver con el acceso a servicios, alimentación, educación y condiciones dignas de vivienda.

Durante un recorrido por Munguidó, Los Perea, Río Taparalito y Santa María de Pángala, en Chocó, y Cabeceras, en Buenaventura, fueron evidentes algunas de estas necesidades.

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Algunas familias han tenido que vivir en medio de las ruinas y con techos improvisados. Foto: FHT
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Según el más reciente censo unas 40 escuelas en el departamento del Chocó se vieron afectadas por el terremoto. Foto: FHT

La dimensión del territorio también ayuda a entender el desafío. En Chocó existen decenas de consejos comunitarios que agrupan a cientos de comunidades negras.

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El Plan de Desarrollo Departamental 2024-2027 identifica 86 consejos comunitarios en 22 municipios, mientras que registros socioeconómicos del departamento han documentado más de 600 comunidades negras. A esto se suma la presencia de comunidades indígenas y resguardos a lo largo del territorio.

En medio de esa dispersión geográfica, llegar a algunas poblaciones representa una dificultad adicional para la atención de emergencias.

Una escuela entre las afectaciones

En Santa María de Pángala, a orillas del río San Juan, parte de la institución educativa resultó afectada por el terremoto. Algunas estructuras tuvieron que ser apuntaladas con guaduas por los propios habitantes para evitar mayores riesgos.

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Fundación Herencia de Timbiquí en Río Taparalito. Foto: FHT
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Esta es una de las viviendas que recibió ayuda de la Fundación Herencia de Timbiquí, en este caso en Munguidó. Foto: FHT

Hasta allí llegó la Fundación Herencia de Timbiquí con más de dos toneladas de alimentos, además de colchonetas, agua, ropa para bebés, tapabocas y materiales escolares. Para Ferney Loango, director de la organización, la respuesta debe mirar más allá de los daños físicos.

La Fundación desarrolla la estrategia ‘Escuelitas con Amor’ (ECA), que entiende la escuela como un punto de intervención y a la comunidad como el espacio donde se busca generar transformaciones.

“Una vez el estudiante sale del salón de clase, no deja de ser estudiante”, explicó Loango, al señalar que la alimentación, la vivienda y el entorno familiar también tienen incidencia en el aprendizaje.

El terremoto agravó problemas de años

Para Loango, las dificultades observadas durante el recorrido no pueden atribuirse exclusivamente al terremoto.

“Lo que estamos viendo en el territorio del Pacífico colombiano no es a consecuencia del terremoto. Aquí hay unas brechas históricas que han venido existiendo en el territorio y el terremoto lo que hizo fue agudizarlas”, afirmó.

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Desde el aire, así se ve algunas de las zonas afectadas. Foto: FHT

La Fundación Herencia de Timbiquí nació en 2005, impulsada por artistas y músicos de Timbiquí, Cauca, y desde entonces ha desarrollado procesos sociales, culturales y educativos en comunidades del litoral Pacífico.

Ahora, tras el terremoto, el reto es que la atención de la emergencia alcance también a las poblaciones más apartadas, donde las dificultades de acceso y las brechas históricas pueden hacer más lenta la recuperación.