Hay algo que trasciende fronteras, acentos y diferencias: la música andina. Esta tradición musical, presente en países como Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia
Noticias Valle.
Descubre cómo este pintoresco corregimiento del Valle del Cauca celebra la música andina, fortalece su identidad cultural y conecta a visitantes y habitantes con la tradición y la naturaleza.
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En Colombia, el Queremal, un corregimiento del municipio de Dagua, Valle del Cauca, se convierte cada año en el epicentro de esta celebración. Ubicado a 1450 metros sobre el nivel del mar y a solo 47 km de Cali, este pintoresco pueblo de cerca de 5,500 habitantes es conocido como la tierra de la flor del quereme, la neblina y, por supuesto, su festival de música andina y colombiana.
Queremal: Naturaleza, Tradición y Hospitalidad
Los habitantes del Queremal, conocidos como queremaleños o popularmente como queremitas, se distinguen por su amabilidad, espíritu trabajador y orgullo por sus tradiciones locales.
La vida en este corregimiento transcurre con calma entre verdes paisajes, cultivos y caminos de tierra. La música y la danza son elementos fundamentales que mantienen viva la herencia cultural del pueblo, mientras el turismo local crece cada fin de semana, atraído por su clima fresco y tranquilidad.
Durante el festival de música andina que se vive los meses de octubre cada año, el pueblo se llena de visitantes y músicos provenientes de diferentes regiones, celebrando melodías que conectan a los pueblos andinos de Sudamérica.
Este evento no solo es una fiesta cultural, sino que también representa una oportunidad económica importante para los habitantes: artesanías, gastronomía local, hospedajes y vendedores ambulantes se benefician del movimiento turístico.


La Flor del Quereme: Símbolo del Pueblo
El nombre del Queremal proviene de la flor del quereme, una planta silvestre que los primeros pobladores encontraron en abundancia en la zona. Hoy, un bello monumento de esta flor decora la plaza central del pueblo, recordando la conexión de sus habitantes con la naturaleza y la historia local.


El festival incluye presentaciones de música y danzas andinas, enseñadas y compartidas entre generaciones. Talleristas como Uriel Erazo y otros habitantes fomentan la transmisión de estas tradiciones.
Gastronomía y Tradición
Durante el festival, los visitantes pueden disfrutar de la gastronomía local, como la tradicional chicha de maíz, conocida como el elixir de los ancestros. Este alimento orgánico y fermentado naturalmente refleja la conexión del pueblo con sus raíces y la riqueza de sus costumbres ancestrales.




























