A pesar del nombre, lo que realmente lo define es su alma musical.

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Ovejas, Sucre, es un pintoresco municipio del Caribe colombiano cuyo curioso nombre —compartido con un rumiante domesticado— contrasta con su vibrante identidad cultural. Ubicado en la subregión de los Montes de María, este pueblo ha sabido conservar su tradición campesina y musical, convirtiéndose en un referente del folclor nacional gracias al renombrado Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene, que se celebra cada año en el mes de octubre.

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El festival, creado en 1978 en honor al maestro gaitero Francisco Llirene, es uno de los eventos culturales más importantes del país en torno a la música tradicional. En él se reúnen agrupaciones de gaitas largas, tamboras, maracas y voces que interpretan aires como el porro palitiao, la cumbia, el merengue y el chandé, propios de la sabana. Es una verdadera manifestación de resistencia cultural que ha perdurado pese a los años de violencia que golpearon a los Montes de María.

Ovejas no solo se distingue por su festival, sino también por su gente resiliente y su apuesta por la paz. Durante el conflicto armado, fue uno de los municipios más afectados del departamento de Sucre, pero en las últimas décadas ha trabajado intensamente por reconstruir su tejido social. Hoy, Ovejas simboliza la transformación a través del arte, la cultura y la memoria.

El entorno natural del municipio está compuesto por colinas suaves, suelos fértiles y caminos de tierra que conectan veredas donde aún se conservan saberes ancestrales. Muchos de sus pobladores se dedican a la agricultura y la ganadería de subsistencia, pero también participan activamente en las escuelas de música tradicional que mantienen viva la enseñanza de las gaitas y tambores entre los jóvenes.

Su nombre peculiar, "Ovejas", tiene orígenes poco claros, aunque hay versiones que apuntan a la presencia de estos animales en los tiempos de la colonia, traídos por los españoles como parte del proceso de evangelización y domesticación del territorio. A pesar del nombre, lo que realmente define a Ovejas es su alma musical y su lucha por preservar la identidad de los pueblos de la sabana.

Con un espíritu renovado, Ovejas continúa avanzando como un epicentro cultural del Caribe colombiano. Su festival ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación, y cada año atrae a cientos de visitantes que llegan para escuchar las gaitas que, desde las entrañas de la tierra montemariana, siguen contando la historia de un pueblo que nunca dejó de tocar.

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