En el barrio Meléndez, en el sur de Cali, hay un lugar donde el sonido del río, el canto de las aves y los recorridos entre árboles hacen parte de la experiencia. Se llama Hotel Ecoturístico Valeriana y, tras el terremoto del pasado 10 de agosto, sus habitaciones dejaron de recibir turistas para convertirse en refugio de familias que lo habían perdido todo.
El establecimiento, que lleva cuatro años funcionando, recibió a cerca de ocho familias afectadas por la emergencia. Durante ese tiempo les brindó alojamiento y alimentación, mientras sus integrantes intentaban proteger lo poco que les quedaba, revisar el estado de sus viviendas y gestionar las ayudas disponibles.
Una de las personas que encontró refugio allí fue una mujer con cinco hijos, quien debía desplazarse entre el hotel y el lugar donde permanecía su vivienda para estar pendiente de su seguridad y de los trámites para acceder a los subsidios.
“Es muy duro uno verse en una situación así, ver la gente con quien uno se crió en el barrio y ver que estaban pasando esas necesidades tan terribles”, recuerda María Fernanda, quien explicó que la decisión de ayudar surgió al ver la vulnerabilidad de sus vecinos.
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Una ayuda que también tuvo consecuencias económicas
Para atender a las familias, Valeriana tuvo que suspender temporalmente su actividad comercial. Al tratarse de un establecimiento pequeño, no tenía capacidad para alojar simultáneamente a los damnificados y continuar recibiendo huéspedes que pagaran por el servicio.
La decisión tuvo consecuencias para el negocio y sus trabajadores. Sin los ingresos habituales, el hotel quedó con obligaciones económicas pendientes, incluidos los pagos al personal.
Pese a las dificultades, los empleados decidieron permanecer en el establecimiento y continuar con labores como el mantenimiento de las habitaciones y la preparación de alimentos, con la expectativa de recibir sus pagos de manera gradual.
Ahora, el reto es recuperar la actividad económica y volver a recibir visitantes.
Naturaleza a pocos minutos de la ciudad
Más allá de esta historia, Valeriana ofrece una experiencia ecoturística en la que los visitantes pueden recorrer un sendero junto al río Meléndez y observar especies como guatines, iguanas y ardillas, además de diferentes aves que habitan en la zona.
El hotel también cuenta con restaurante, habitaciones identificadas con nombres de municipios del Valle del Cauca y paredes decoradas con dichos populares colombianos.
El establecimiento está ubicado en la carrera 99 # 48-04, en el barrio Meléndez, cerca de la bodega de Claro. Quienes deseen conocer sus servicios pueden comunicarse al 317 665 7639.
Después de abrir sus puertas a quienes necesitaban un lugar seguro, el Hotel Ecoturístico Valeriana busca recuperar sus ingresos y sostener los empleos de quienes permanecieron allí durante la emergencia. Hoy, volver a recibir visitantes es parte de ese proceso.