El caso de Francisco Albornoz que conmociona a Chile, este joven de 21 años perdió la vida tras una cita organizada en plataformas digitales
Noticia Internacional.
El caso de Francisco Albornoz, un joven chileno de 21 años, ha sacudido a la opinión pública en Chile y ha puesto en el centro del debate los peligros que esconden las citas pactadas por redes sociales.
El 23 de mayo, Francisco acudió a un encuentro en las cercanías de Plaza Egaña, en Ñuñoa, Santiago, tras haber coordinado una cita por internet. Días después, su cuerpo fue hallado sin vida a más de 100 kilómetros de su última ubicación.
Lea también:
Francisco Javier Albornoz Gallegos nació el 18 de mayo de 2004 y fue adoptado a los cinco años por Julio Coronado y su hija Valentina, quienes le ofrecieron un hogar lleno de amor.
Desde pequeño, Francisco demostró determinación por salir adelante, soñaba con viajar por el mundo y trabajar para comprarse un departamento propio. Aunque sus calificaciones escolares no fueron brillantes, se formó como técnico en química industrial en el Colegio Politécnico de San Ramón y, más tarde, comenzó estudios de técnico en enfermería.
Estableció un estrecho vínculo con su hermana adoptiva Valentina y formó un grupo sólido de amigos, incluso se fue a vivir con uno de ellos en el sector de Santa Ana. Sin embargo, su carácter confiado le jugó una trágica mala pasada.
La desaparición: ¿Qué pasó la noche del 23 de mayo?
El viernes 23 de mayo, después de regresar del trabajo, Francisco salió de su departamento en Santiago Centro alrededor de las 21:00 horas.
La última imagen registrada fue captada por la cámara del ascensor: vestía pantalón verde, buso rojo, audífonos y un maletín negro. Sin movimientos sospechosos, simplemente se observa mirándose al espejo mientras sostenía su celular.
Su teléfono emitió la última señal a las 23:00 horas cerca de Plaza Egaña, en Ñuñoa. Desde ese momento, su rastro se perdió. Al no presentarse al trabajo al día siguiente, comenzó una búsqueda desesperada.
Su fotografía inundó redes sociales mientras sus familiares y amigos clamaban por ayuda para encontrarlo.
Hallazgo del cuerpo y confesión de los involucrados
Tras 11 días de incertidumbre, el 4 de junio, la Policía de Investigaciones (PDI) encontró un cuerpo en la orilla del Río Tinguiririca, en la región de O'Higgins. La identificación confirmó que se trataba de Francisco Albornoz. El hallazgo fue posible luego de que uno de los implicados, el médico ecuatoriano Christian González, se presentara voluntariamente con su abogado para confesar lo sucedido.
La investigación reveló que esa noche, Francisco había concretado un encuentro con dos hombres: Miguel Baeza, un chef chileno de 41 años, y Christian González, de 31 años. Las cámaras de seguridad los captaron caminando rumbo al departamento de González, en Ñuñoa.
Según el testimonio del médico, los tres compartieron una cena, consumieron sustancias alucinógenas y lo que inicialmente parecía una cita íntima consensuada, rápidamente se tornó en tragedia. González relató que tras el consumo excesivo de cocaína, Francisco comenzó a convulsionar.
A pesar de los intentos del médico por reanimarlo con maniobras de RCP durante 20 a 30 minutos, no logró salvarlo
.Un plan para ocultar el crimen
El relato de González detalla cómo, junto a Miguel Baeza, intentaron encubrir la muerte. Colocaron el cuerpo en el maletero de un vehículo, quemaron las pertenencias de la víctima y arrojaron el cadáver en una quebrada del Mirador Lo Moscoso. Luego, trasladaron el cuerpo hasta el Río Tinguiririca, donde finalmente fue encontrado.
Miguel Baeza fue capturado posteriormente en su domicilio en Codegua, a 88 kilómetros del sitio del hallazgo.
Autopsia y cambio en la línea investigativa
Aunque en un principio se planteó la hipótesis de muerte por consumo de drogas, los peritajes forenses demostraron que Francisco falleció por un traumatismo encéfalo craneal, ocurrido dentro del departamento en Ñuñoa.
La Fiscalía determinó que la muerte no fue accidental, sino resultado de un plan criminal de los dos imputados, quienes habrían actuado con el objetivo de asegurar su impunidad y eliminar cualquier posibilidad de defensa de la víctima.
Familia exige justicia por homicidio calificado
La Fiscalía imputó a los dos sospechosos por el delito de homicidio calificado, solicitando su prisión preventiva. La familia de Francisco, visiblemente afectada, expresó su indignación por la demora en la investigación y la escasa colaboración para obtener registros de cámaras de seguridad.
En medio del dolor, familiares, amigos y organizaciones de la comunidad LGBTQ+ organizaron múltiples velatones y actos de homenaje en Ñuñoa para recordar a Francisco. El funeral se realizó el 6 de junio en el Cementerio Metropolitano de Lo Espejo, en Santiago..
Especial TuBarco