Una madre que escribe un libro infantil para ayudar a sus hijos a superar la pérdida de su padre. Una historia de superación que recorrió programas de televisión y medios nacionales. Pero detrás de esa imagen impecable se escondía una de las historias criminales más perturbadoras de los últimos años en Estados Unidos.
El libro que ocultaba un crimen
Kori Richins se presentó ante las cámaras como una madre ejemplar. Su libro «Estás conmigo» relataba cómo un padre fallecido cuida desde el cielo a su hijo. El público la admiraba, los medios la entrevistaban, y ella sonreía mientras hablaba del duelo y la esperanza. Lo que nadie sabía es que meses después sería acusada de asesinar a ese mismo esposo cuya memoria supuestamente honraba.
El 4 de marzo de 2022, Eric Richins fue encontrado muerto en su cama en Utah. La llamada al 911 de Kori parecía desesperada: «Está frío, no respira». Pero la autopsia reveló una verdad escalofriante: Eric había muerto por una sobredosis de fentanilo cinco veces superior a la dosis letal.
El cóctel envenenado y el primer intento fallido
Según la fiscalía, esa noche fatal Kori le preparó un cóctel a su esposo. En esa bebida habría estado el fentanilo que acabó con su vida. Pero ese no fue el primer intento. El 14 de febrero del mismo año, Eric había enfermado gravemente después de comer un sándwich preparado por su esposa. Un amigo cercano testificó que Eric lo llamó ese día y que «no sonaba como siempre».
La empleada doméstica de la familia proporcionó el testimonio más demoledor: como se analizó en la entrevista de TuBarco, ella admitió haberle vendido drogas a Kori en múltiples ocasiones, y que la acusada le había pedido específicamente dosis más fuertes.
Deudas millonarias y un amante en la sombra
Los investigadores descubrieron el verdadero móvil: dinero y libertad. Kori debía más de 4 millones de dólares a más de 20 prestamistas diferentes. Sus cuentas bancarias estaban agotadas y había comenzado a solicitar préstamos de día de pago para pagar deudas existentes. Pero había algo más: había contratado seguros de vida por más de 2 millones de dólares sin que Eric lo supiera.
Además, mantenía una relación extramarital con un hombre llamado Josh Grossman. Los mensajes de texto recuperados eran contundentes: «Si estuviera divorciada ahora y te pidiera que te cases conmigo mañana, ¿lo harías?». Y más revelador aún: «Quiero un futuro juntos. Si él pudiera simplemente desaparecer…»
Las búsquedas que la condenaron
En su celular, los investigadores encontraron búsquedas que resultaron devastadoras para su defensa: «dosis letal de fentanilo» y «prisiones de lujo en Estados Unidos». En la cárcel, además, fue descubierta una carta que la fiscalía interpretó como un intento de manipular testimonios.
La defensa argumentó que todo era circunstancial, que Eric podría haber consumido drogas por su cuenta. Pero el jurado no lo vio así. Después de menos de tres horas de deliberación, el veredicto fue unánime: culpable de asesinato, intento de asesinato, fraude y falsificación.
Una mentira que se desmoronó
Kori Richins había construido una narrativa perfecta: la viuda resiliente, la madre fuerte, la autora inspiradora. Promocionó su libro en televisión, habló del dolor de sus hijos, se presentó como un ejemplo de superación. Pero cada palabra era parte de una elaborada mentira que terminó desmoronándose bajo el peso de la evidencia.
Esta historia nos recuerda que las apariencias pueden ser profundamente engañosas. Detrás de la sonrisa para las cámaras y las palabras de consuelo había una mujer capaz de envenenar a su esposo, escribir un libro sobre su muerte y presentarse como víctima. Un caso que quedará en la memoria como uno de los más perturbadores de la justicia estadounidense reciente.




























