Autoridades y líderes rurales alertan por intervención con maquinaria en ríos y falta de acciones contundentes frente a la minería ilegal.
Noticias Cali.
La expansión de la minería ilegal y la contaminación de fuentes hídricas encendieron las alertas en la zona rural de Cali, donde comunidades campesinas enfrentan un deterioro progresivo de su entorno natural. Durante recientes intervenciones en el Concejo Distrital, se expuso una situación que ya no es aislada, sino persistente y cada vez más visible en corregimientos como La Buitrera y La Leonera.
Uno de los puntos más críticos señalados es la afectación directa sobre los ríos Lili y Meléndez.
Según lo manifestado, el ingreso de maquinaria pesada a estos cauces ha generado impactos severos en la fauna, la flora y el equilibrio de los ecosistemas, comprometiendo además el funcionamiento de acueductos comunitarios que dependen de estas fuentes.
Desde el cabildo se insistió en que las acciones adelantadas hasta ahora no corresponden a la gravedad del daño. Aunque se han impuesto medidas como comparendos, estas han sido calificadas como insuficientes frente a la magnitud de la afectación ambiental, lo que ha llevado a exigir procesos judiciales contra quienes intervienen ilegalmente los recursos naturales.
El problema no se limita a la contaminación de los ríos. También se advirtió sobre la continuidad de la minería ilegal en la parte alta de La Leonera, una práctica que, pese a ser conocida por las autoridades, sigue desarrollándose sin controles efectivos. Esta situación refleja, según lo expuesto, una falta de acciones estructurales y sostenidas para proteger la ruralidad.
A esto se suma otro factor de presión sobre el territorio: las ocupaciones irregulares en zonas estratégicas. Se alertó que estas dinámicas podrían estar generando nuevas fuentes de contaminación y riesgo para el abastecimiento de agua en sectores que dependen de ecosistemas compartidos, extendiendo el impacto hacia otras comunidades rurales.
Alerta ambiental
En medio de este panorama, también se cuestionó la ausencia de políticas claras y programas de fortalecimiento rural. A pesar de discursos institucionales sobre el reconocimiento al campesinado, se evidenció una desconexión entre las conmemoraciones simbólicas y las acciones concretas que requieren los territorios.
Como respuesta a esta problemática, se planteó la necesidad urgente de avanzar en una política pública enfocada en la educación rural. La propuesta busca generar conciencia sobre la protección de los recursos naturales, promoviendo el cuidado de ríos, acuíferos y fauna silvestre, especialmente en zonas que hacen parte de áreas protegidas como los Farallones de Cali.





























