Más de 1.200 raciones diarias son entregadas a habitantes de calle, madres cabeza de hogar, víctimas del conflicto armado y comunidades vulnerables en distintos municipios del Valle del Cauca.
Noticias Valle.
A diario, cientos de personas llegan hasta los llamados “Comedores Valle” buscando mucho más que un plato de comida. Allí encuentran alimentación, acompañamiento y, para muchos, una oportunidad de sentirse nuevamente escuchados y atendidos.
La estrategia, liderada por la Gobernación del Valle del Cauca, busca beneficiar a población en condición de pobreza extrema a través de la entrega de raciones alimentarias y programas sociales en distintos municipios del departamento.
Alimentación y acompañamiento social
Según explicó la Secretaría de Desarrollo Social del Valle, actualmente se entregan cerca de 1.200 raciones diarias a habitantes de calle y en calle, madres cabeza de hogar, víctimas del conflicto armado y comunidades indígenas que enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada.
Las autoridades señalaron que cada ración cuenta con validación nutricional y aporta cerca del 35% del requerimiento calórico diario.
Además de combatir el hambre, el proyecto también busca fortalecer procesos de liderazgo, convivencia y participación comunitaria en territorios vulnerables.
Una estrategia presente en 18 municipios
Desde 2021, los Comedores Valle funcionan en 18 municipios del departamento, entre ellos Buenaventura y Palmira, incluyendo sectores afectados por violencia y pobreza. De acuerdo con la Gobernación, la iniciativa también ha servido como estrategia de convivencia pacífica en diferentes territorios.
“Los comedores no solamente son un epicentro para que la comunidad reciba alimento para el cuerpo, sino también alimento para el alma”, señaló la Secretaría durante la jornada.
Beneficiarios destacan el impacto del programa
Personas beneficiadas con la estrategia aseguraron que los comedores se han convertido en un apoyo fundamental para quienes no cuentan con recursos suficientes para alimentarse diariamente.
“Con mil pesos no compra uno ni un huevo, en cambio aquí recibimos un almuerzo bueno y sagrado”, expresó una de las asistentes.
Religiosas y líderes sociales que acompañan el proceso también destacaron el impacto que ha tenido el programa en población vulnerable, especialmente habitantes de calle, recicladores y personas mayores.
“Sinceramente ha sido un regalo de Dios para muchas personas que estaban aguantando hambre”, manifestó la hermana Flor Ángela Loaiza, de la comunidad de Hermanas Misioneras de Santa Rosa de Lima.
Más que comida, una puerta a otros programas
La Gobernación Dilian Francisca aseguró que los comedores también funcionan como espacios de articulación institucional donde los beneficiarios pueden acceder a otros servicios relacionados con salud, identificación, formación y apoyo social.
Dentro de las estrategias complementarias, las autoridades anunciaron procesos de capacitación, apoyo psicológico, talleres de barbería y peluquería, además de espacios de acompañamiento comunitario enfocados en fortalecer la autonomía económica de las personas.
La meta del programa es continuar reduciendo los índices de pobreza multidimensional en el departamento y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables.
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