Hay lugares de Colombia donde salir temprano implica abrigarse hasta para las actividades más cotidianas. En el norte de Boyacá, uno de esos destinos es Cerinza, un municipio rodeado de montañas, páramos y fuentes de agua que tiene una particularidad: registra algunas de las temperaturas más bajas del territorio nacional.

Su clima es uno de los aspectos que más llaman la atención de esta población. De acuerdo con un reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), publicado en 2024, Cerinza es señalado como el municipio más frío de Colombia.

A unos 2.650 metros sobre el nivel del mar, el termómetro ha llegado a marcar 1,6 °C y durante enero y febrero puede descender hasta los -3 °C. Su ubicación y los vientos fríos que llegan de los páramos cercanos influyen en estas condiciones.

Pero el clima no es lo único que distingue a este rincón boyacense. Su historia colonial, las artesanías elaboradas por sus habitantes y varios escenarios naturales hacen parte de los atractivos que pueden encontrar quienes deciden visitarlo.

De los páramos a las lagunas: los atractivos que guarda Cerinza

El municipio hace parte del sistema de páramos del occidente de Boyacá, donde se encuentran Vasto, La Rusia y El Calvario. Estos ecosistemas son fundamentales para el nacimiento de buena parte de los recursos hídricos de la región.

Entre los lugares de interés están el cerro El Tibet, una reserva natural que permite contemplar el paisaje del norte del departamento, y la reserva natural El Calvario. También sobresalen las lagunas La Negra y Cara de Perro, escenarios que complementan la oferta natural del territorio.

En el casco urbano, los visitantes pueden conocer la iglesia de estilo gótico y la capilla de Santa Lucía, construida durante la Colonia como lugar doctrinero.

Una historia que también se conserva en sus artesanías y tradiciones

Cerinza debe su nombre a la lengua chibcha, en la que significa 'garganta verde'. La población fue bautizada en honor al cacique Cerinza, quien estaba bajo la autoridad del Duitama-Tundama.

Su historia colonial comenzó a tomar forma en 1554, cuando se estableció la encomienda. Dos años después se instauró la doctrina dominica y, en 1635, el visitador Juan de Valcárcel señaló los linderos del resguardo indígena.

La economía local está ligada principalmente a la agricultura y la ganadería. Los ríos Minas y Ánimas irrigan el territorio y favorecen cultivos de papa, maíz, arveja, pera, curuba, tomate de árbol, durazno y mora, además de la producción de leche.

Entre sus productos tradicionales también están los canastos de esparto, elaborados artesanalmente con fibras de esta planta que crece en los páramos. Estas piezas, reconocidas por sus colores y calidad, son comercializadas por los pobladores y despiertan el interés de quienes visitan el municipio.

Las ferias y fiestas que se celebran cada año, junto con el festival gastronómico y de danza, completan la agenda cultural de Cerinza, un destino boyacense que combina temperaturas extremas, naturaleza, historia y expresiones tradicionales.