Lorenza, habitante de una humilde vivienda en Cartagena, tuvo el privilegio de compartir con el Santo Padre.

Noticias Caribe.

La muerte del Papa Francisco ha dejado un profundo dolor en el cristianismo y en aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo de cerca. No muchos colombianos de a pie tuvieron esa oportunidad, por eso Lorenza, una humilde mujer que habita en el barrio San Francisco de Cartagena, se siente honrada de haber compartido con él cuando el Sumo Pontífice visitó al país en 2017.

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Todo se dio cuando el Papa Francisco se golpeó en la cara al frenar bruscamente su papamóvil. El frenazo repentino hizo que se golpeara con el vidrio del vehículo, sufriendo un corte en la ceja y una inflamación en el pómulo.

Lorenza fue la encargada de sanar las heridas del Papa, un momento que quedará grabado en su retina por siempre: "Llegó con una herida, abrimos el botiquín y resulta que no había agua oxigenada. Lo curé y le limpié su sangre y su sudor", relató Lorenza sobre ese momento ocurrido en septiembre de 2017.

Lorenza conserva en su casa en una urna aquella toalla con la que secó el rostro del Santo Padre, un objeto que es motivo de orgullo y santidad para ella.

Las siguientes son las declaraciones de Lorenza a Noticias Caracol:

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