Después de un mes y medio del terremoto, los residentes de una unidad en Cuarto de Legua finalmente pudieron sacar los vehículos que permanecían dentro del conjunto. Para lograrlo, tuvieron que organizarse, hablar con la administración y buscar una alternativa para retirar los escombros que impedían el paso.

La situación había complicado la movilidad de varias personas que dependen de sus carros para trabajar o realizar sus actividades diarias. Algunos residentes, además, tuvieron que desplazarse a otros lugares después de las afectaciones que dejó el sismo.

Una de las afectadas contó que el proceso se extendió durante varias semanas, mientras buscaban la manera de retirar los vehículos sin poner en riesgo a quienes ingresaran a la unidad. La preocupación aumentaba porque algunos de los propietarios necesitaban recuperar sus carros incluso para poder sostener sus ingresos.

"Fue ya el desespero tan berraco que nos tocó unirnos, hablar y por fin hubo esto", relató la residente sobre el momento en que decidieron insistir en una solución.

Los vecinos buscaron una salida y no quedarse con los brazos cruzados

La afectada explicó que los residentes se reunieron para hablar con la administradora y plantearle la necesidad de abrir el paso. En medio de la conversación, una de las vecinas propuso acercarse a unos trabajadores que estaban retirando escombros en una zona cercana.

Los habitantes hablaron con ellos y finalmente acordaron contratar sus servicios para despejar el camino. El trabajo permitió retirar los obstáculos y hacer posible la salida de los vehículos que llevaban semanas dentro de la unidad.

"Contratamos a los trabajadores, y eso fue diciendo y haciendo", contó la mujer al recordar cómo se concretó el retiro de los escombros.

En total, eran 22 carros los que estaban dentro del conjunto. Entre ellos había vehículos de personas que los necesitaban para trabajar y también de residentes que los utilizaban para atender asuntos familiares y desplazamientos médicos.

La mujer puso como ejemplo el caso de su madre, una adulta mayor que necesita el carro para ir a citas médicas y realizar sus diligencias. También contó que algunos propietarios habían considerado vender sus vehículos porque habían quedado sin vivienda y necesitaban conseguir recursos para reorganizarse.

El edificio, según explicó la afectada, deberá pasar por un proceso de reparación debido a los daños que sufrió en su interior. De acuerdo con su relato, no será demolido, sino que será intervenido para posteriormente reconstruir las partes afectadas.

"Gracias a Dios no va a ser demolido, sino que va a ser organizado todo y lo van a pelar, lo van a poner en esqueleto y van a volverlo a hacer", afirmó.

Para los residentes, recuperar los carros representa un paso para empezar a retomar sus actividades después de las semanas de dificultades que siguieron al terremoto. La afectada destacó además que, dentro de la unidad, no hubo personas fallecidas ni heridas por el hecho.

Acá el video de la salida de los vehículos:

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