El control del caracol gigante africano en Cali busca dar un nuevo paso con la creación de una guía metodológica que establecerá criterios técnicos y responsabilidades para coordinar las acciones de las entidades encargadas de enfrentar esta especie invasora.
La iniciativa surge ante la necesidad de fortalecer la prevención, vigilancia y control de este molusco, cuya presencia representa riesgos potenciales para la salud pública y los ecosistemas.
La propuesta fue desarrollada desde la Mesa Técnica de Zoonosis y Enfermedades Transmitidas por Vectores del Consejo Territorial de Salud Ambiental (Cotsa), con el acompañamiento de diferentes entidades nacionales. Aunque el documento ya fue construido, todavía está pendiente su adopción mediante un acto administrativo, proceso que se espera concretar antes de finalizar 2026.
Expertos nacionales e internacionales participaron en el proceso
La elaboración de la guía contó con aportes técnicos del Ministerio de Salud y Protección Social, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Instituto Nacional de Salud (INS), además del acompañamiento de la Comisión Técnica Nacional Intersectorial en Salud Ambiental (Conasa).
Los avances también fueron presentados en agosto de 2026 durante el XIII Congreso Latinoamericano de Malacología, realizado en Cartagena, donde especialistas de distintos países intercambiaron experiencias sobre el manejo de especies invasoras.
Entre las recomendaciones discutidas estuvieron el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo genético y geográfico, la unificación de protocolos de manejo y el desarrollo de campañas educativas para comunidades, instituciones educativas y sectores agrícolas.
¿Qué cambiaría con la implementación de la guía?
La intención es que las entidades con responsabilidades en esta materia trabajen bajo criterios comunes, en lugar de desarrollar intervenciones aisladas. Con su adopción, Cali tendría una herramienta para orientar las acciones de prevención, vigilancia y control del caracol gigante africano, además de facilitar la articulación entre autoridades ambientales y sanitarias.
Por ahora, el proceso se encuentra en la etapa previa a su adopción oficial. La aplicación de los lineamientos dependerá de la expedición del acto administrativo que establezca su implementación en la ciudad.