El operativo del equipo colombiano se convirtió en uno de los rescates más conmovedores de la emergencia, devolviendo la esperanza a una familia venezolana.

Noticias Internacionales.

Cruzaron la frontera con una misión clara: salvar vidas. El equipo USAR Colombia 1, conformado por más de 60 especialistas de diferentes regiones de Colombia, protagonizó uno de los rescates más conmovedores tras el devastador terremoto que golpeó La Guaira, Venezuela, el pasado 24 de junio. Su hazaña: extraer con vida a Moisés, un niño de 9 años que pasó más de 48 horas bajo toneladas de concreto.

Coordinado por la Unidad de Gestión de Riesgo de Colombia, el USAR Colombia 1 integró capacidades de Bogotá, Cali, Pereira, Quindío, Yopal, Caldas y Antioquia. Cuerpos de Bomberos, Defensa Civil Colombiana, Armada Nacional, Policía Nacional, Ejército Nacional y Cruz Roja Colombiana unieron fuerzas para formar uno de los equipos de búsqueda y rescate urbano más especializados de la región.

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Cuando llegaron a territorio venezolano, el panorama era desolador. "Las primeras horas de una gran emergencia son complejas porque es organizar que la ayuda llegue de manera adecuada", explicó Andrés Cunda, enfermero y voluntario de Cali que participó en las operaciones.

La tecnología al servicio de la vida

El equipo desplegó todo su arsenal tecnológico: binomios caninos entrenados para detectar señales de vida, equipos de acústica de alta precisión, cámaras de penetración y herramientas especializadas para estabilización de estructuras. Durante la primera noche, revisaron múltiples edificaciones colapsadas sin resultados positivos, pero no se rindieron.

"Cuando nos dirigíamos a un punto específico, unas familias sobre una estructura colapsada nos llamaron y efectivamente fue donde estaba Moisés", recordó Cunda. Fue entonces cuando escucharon la voz de la hermana del niño, quien se convertiría en la guía fundamental de toda la operación.

48 horas sin descanso

La operación para rescatar a Moisés se extendió por 48 horas continuas. El equipo trabajó en turnos coordinados, documentado en detalle por TuBarco, utilizando técnicas de excavación precisas para evitar colapsos adicionales. Cada movimiento era calculado, cada corte en el concreto se realizaba con extremo cuidado.

"Estábamos estricando para que no le cayera concreto y poder extraerla sin ningún resguño", explicó uno de los rescatistas. El equipo se comunicaba constantemente con Moisés: "¿Tú estás al lado del armario?", "No, estoy al lado del bombillo", respondía el niño con una claridad que daba esperanza a todos.

El momento crítico: las últimas 6 horas

Una vez localizado con precisión, comenzó la fase más delicada. Moisés se encontraba a 3 metros de profundidad. Varias cuadrillas trabajaron simultáneamente debilitando estructuras, removiendo escombros y creando túneles de acceso. La operación requirió 6 horas continuas de corte y remoción.

"Cuando Moisés es alzado en la camilla, automáticamente junto con el médico emergenciólogo comenzamos la atención. Gracias a Dios salió prácticamente ileso y pudo ser llevado al hospital para valoración", relató Cunda con evidente emoción.

El video del rescate muestra el momento exacto: "Tranquilo, papito. ¿Cuál era el bracito?". Los rescatistas le colocan gafas protectoras, revisan sus signos vitales y lo extraen con extrema delicadeza.

Más allá de un rescate

Pero la misión del USAR Colombia 1 no terminó con Moisés. El equipo evaluó y revisó minuciosamente cerca de 30 edificaciones colapsadas. Trabajaron en el intento de rescate de Abraham, quien desafortunadamente no pudo ser encontrado con vida, pero cuyo cuerpo fue recuperado para darle una despedida digna a su familia.

"Logramos nuestro primer rescate con vida. Por vidas como la de él, cruzamos la frontera", expresó un miembro del equipo de Caldas en un mensaje desde el terreno, con la voz cargada de emoción y agotamiento.

El desgaste y la recompensa

El desgaste físico fue extremo. Los rescatistas trabajaron bajo condiciones climáticas adversas, con temperaturas elevadas, polvo constante y el riesgo permanente de réplicas sísmicas. Sin embargo, cada señal de vida detectada renovaba sus fuerzas.

Al culminar su misión el 5 de julio, el equipo había dejado todo en Venezuela. Daniel Cano expresó el sentimiento compartido: "Es muy duro dar la vuelta y marcharte cuando sabes el tamaño de la tragedia. Entre los escombros dejamos el alma. Nos llevamos el milagro de haber sacado a Moisés con vida".

El regreso de héroes

A su regreso a Colombia, el equipo de Cali fue recibido con honores. Sus familias, la institución y la comunidad completa reconocieron la valentía y el compromiso demostrado en una de las emergencias más complejas que han enfrentado.

El reencuentro entre Moisés y sus rescatadores, semanas después en Venezuela, fue emotivo. El niño, acompañado de su padre Lázaro Rubio, recordaba claramente las voces que le hablaban en la oscuridad, las manos que finalmente lo sacaron, los rostros de quienes no se rindieron.

La misión continúa

Aunque el USAR Colombia 1 regresó a casa, la ayuda colombiana no cesó. El Barco Hospital San Rafael partió desde Cali con 35 voluntarios y 18 toneladas de insumos médicos para permanecer 60 días en territorio venezolano. Médicos, enfermeros, psicólogos e ingenieros biomédicos continúan atendiendo más de 150 pacientes diarios.

Hospitales de campaña como el Tour Social en Playa Grande brindan atención no solo a las víctimas, sino también a los rescatistas que continúan en labores de búsqueda. Terapias multivitamínicas, atención psicológica y cuidado médico general mantienen operativos a quienes aún buscan señales de vida entre los escombros.

La historia del USAR Colombia 1 y el rescate de Moisés quedará como testimonio de que la solidaridad no conoce fronteras. Como expresó uno de los rescatistas en el Día de la Independencia de Venezuela: "Hoy más que nunca demostramos que no existen las fronteras, que somos una misma gente y tenemos un mismo corazón".

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