La captura de Maduro y el reacomodo del poder en Caracas.
Noticias Internacionales.
La salida de Tarek William Saab de la Fiscalía General de Venezuela marca un punto de inflexión en el desmantelamiento del aparato represivo que mantuvo al régimen chavista en el poder durante años. Según el analista político Gustavo Azócar, esta remoción responde directamente a las exigencias del gobierno estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026.
Durante su gestión al frente de la Fiscalía, Saab fue señalado por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos de facilitar una violación sistemática de garantías fundamentales, especialmente después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. De acuerdo con estimaciones de ONG y reportes documentados, miles de personas fueron detenidas en ese contexto, en medio de denuncias de persecución política y criminalización de la protesta.
«La Fiscalía General de la República debería ser un ente que garantice el cumplimiento de los derechos procesales», explicó Azócar, quien detalló cómo bajo el mando de Saab se ignoraron principios fundamentales como la presunción de inocencia, el debido proceso y el derecho a la defensa.
Según el analista, en numerosos casos los presos políticos no podían contratar abogados privados, las detenciones se realizaban sin orden judicial y hubo personas desaparecidas durante meses sin que sus familias supieran su paradero. Esta estrategia de terror judicial, afirma, convirtió al fiscal en “un represor más al servicio del régimen cuando se supone que debió haber sido un garante de los derechos de los ciudadanos”, tal como se analizó en la entrevista de TuBarco.
Una pieza clave en el tablero de Washington
Una pieza clave en el tablero de Washington
La salida de Saab no habría sido una simple decisión interna del chavismo. De acuerdo con la lectura de Azócar, el exfiscal estaba entre los primeros tres o cuatro funcionarios cuya remoción habría exigido Estados Unidos como parte de las condiciones para avanzar en un proceso de transición política tras la captura de Maduro. “Todo lo que está ocurriendo en Venezuela en estos últimos dos meses responde a lo que Delsy Rodríguez y el gobierno de Estados Unidos delimitaron que se debía hacer”, afirmó Azócar.
Actualmente, Saab fue reubicado en la Defensoría del Pueblo, un movimiento que diversos analistas interpretan como una forma de “retiro elegante” mientras se reconfigura el aparato de poder chavista. La gran incógnita es si esta recolocación institucional será suficiente para las víctimas de su gestión y para los familiares de quienes sufrieron detenciones arbitrarias y otros abusos.
El efecto dominó apenas comienza
La salida del fiscal se suma a otros movimientos que, según Azócar, forman parte de un proceso más amplio de reacomodo: la situación de Alex Saab y de su entorno, la pérdida de poder de figuras vinculadas al círculo económico del madurismo y la salida de centenares de asesores cubanos dedicados a labores de inteligencia. En su lectura, Delsy Rodríguez “ha estado caminando sobre un cristal muy delgado” para evitar un terremoto político interno mientras intenta cumplir con las exigencias de Washington.
Con un plazo limitado para mostrar avances concretos en materia de institucionalidad y derechos humanos, las nuevas autoridades enfrentan el reto de desmontar estructuras de control y represión acumuladas durante décadas sin provocar un colapso caótico del régimen. La salida de Tarek William Saab puede ser apenas el comienzo de una transformación que muchos venezolanos esperan desde hace años, aunque el alcance real de estos cambios todavía está por verse.
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