En conversación con TuBarco, explicó cómo avanzan los rescates, por qué aún hay esperanza y cuál es el momento más difícil para los equipos internacionales.
Noticias Internacionales.
El doctor Laureano Quintero, veterano en rescates internacionales, habló desde el epicentro de la tragedia venezolana con una voz que mezcla esperanza y dolor. Con más de una semana desde el desastre, este médico colombiano que representa a equipos de rescate de su país, revela detalles impactantes de una operación que desafía todas las estadísticas de supervivencia.
"Aunque las expectativas de vida en casos como este son 72 horas, ha pasado más de una semana y se sigue encontrando vida", explica Quintero desde el terreno. El especialista, quien ha participado en rescates desde accidentes aéreos hasta terremotos, describe una "energía absoluta para buscar oportunidades de vida" entre equipos provenientes de lugares tan distantes como Letonia y Jordania.
El trabajo es meticuloso y desgarrador. Los rescatistas realizan silencios periódicos, mandan señales y aún identifican puntos donde podría haber vida. "Siguen habiendo esperanzas", afirma, aunque reconoce que "las estadísticas son contundentes".
El lado oscuro de la esperanza
Pero no todo es búsqueda de supervivientes. Quintero comparte el aspecto más doloroso de su labor: "En algunas etapas toca identificar partes de cuerpos y eso sí es algo que rompe el alma, rompe el corazón". Estos restos humanos deben embalarse y organizarse para identificaciones posteriores, una tarea que ningún protocolo puede hacer menos devastadora.
En la entrevista exclusiva con TuBarco, el médico también aborda las réplicas sísmicas que continúan sacudiendo la zona: "Anoche tuvimos una nueva réplica y créanme que genera mucha angustia... uno no puede dejar de sobrecogerse porque genera mucho temor que el suelo donde uno está esté temblando".
Un pueblo golpeado que mantiene su solidaridad
Lo que más ha impactado a Quintero no son las ruinas ni el caos, sino la resiliencia venezolana: "Ver un pueblo que ha tenido mucho dolor, que ha tenido muchas circunstancias... ese pueblo tan golpeado mantiene una solidaridad y una forma de recibirnos maravillosa".
El especialista advierte sobre las fases venideras: después de la búsqueda inicial viene la atención en albergues, la continuidad médica para pacientes crónicos y la prevención de enfermedades. "Todo el que viene a ayudar tiene que tener vacuna de fiebre amarilla, el mejor estado físico posible", alerta.
Quintero cierra con una reflexión que define su filosofía: "Nunca seremos expertos, nunca será suficiente la experiencia. La humildad al ir a intervenir debe ser total, porque el que cree que domina el escenario va a resultar damnificado y va a hacer daño".
Más de 24 países trabajan ahora como un solo equipo en Venezuela. Los equipos colombianos de USAR, Cruz Roja Colombiana y otros grupos continúan su labor 24/7, conscientes de que cada minuto cuenta, pero también de que nunca estarán completamente preparados para enfrentar el dolor humano en su máxima expresión.
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