Las cámaras funcionan las 24 horas y captan hasta mil registros mensuales.
Noticias Cali.
Un puma, un oso de anteojos, venados y varias especies de aves forman parte de los sorprendentes registros captados por cámaras trampa instaladas en diferentes puntos de Cali.
Las imágenes hacen parte de un sistema de monitoreo ambiental que ha permitido identificar más de 60 especies de mamíferos, aves terrestres y otros animales, evidenciando que la biodiversidad sigue presente tanto en zonas rurales como en sectores cercanos al área urbana del distrito.

El monitoreo se realiza a través de 120 cámaras trampa, instaladas en lugares estratégicos para observar el movimiento de la fauna sin alterar su comportamiento natural.
Monitoreo para entender la salud de los ecosistemas
El sistema de cámaras fue implementado por el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), con el apoyo de otras entidades.
Su propósito es evaluar el estado de conservación de los ecosistemas y analizar cómo se conectan los corredores naturales entre el área urbana y la rural.
“Hemos instalado 120 cámaras trampa en convenio con el Instituto Humboldt y Conservación Internacional. Tenemos el registro de 63 especies como mamíferos y aves terrestres; también hemos captado un porcentaje de reptiles; un puma concolor; el oso de anteojos; venados; la tayra; zorros cañeros; guatines; guaguas y aves como la grallaria y el tinamú, entre otras. La idea es poder evaluar el estado de conservación de estas áreas y la conectividad que estamos generando desde el entorno urbano hasta el rural en el Distrito de Cali”, explicó Gabriela Torres, bióloga del Dagma e integrante del Grupo de Conservación de Ecosistemas.


Tecnología que trabaja día y noche
Las cámaras trampa cuentan con memoria interna y operan de forma continua.
Funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana, lo que permite registrar el paso de animales en cualquier momento, especialmente durante la noche, cuando muchas especies están activas.
Cada dispositivo puede captar hasta mil registros mensuales, entre fotografías y videos, generando un amplio banco de información para el seguimiento de la fauna.

El material recopilado es revisado periódicamente por el equipo técnico. Cada mes se retiran las memorias de las cámaras, se analizan los registros y se reemplazan para garantizar que el monitoreo continúe sin interrupciones.
Una red nacional para vigilar la biodiversidad
El trabajo hace parte de la Red Otus, considerada la primera red de cámaras trampa a nivel nacional enfocada en el monitoreo de fauna silvestre a gran escala.
Más de 40 integrantes del Dagma, entre guardabosques, guardahumedales y guardaparques, participan en esta estrategia.
El análisis del material se realiza a través de una plataforma que revisa imagen por imagen para identificar las especies registradas, un proceso que también cuenta con herramientas de inteligencia artificial (IA) para facilitar la clasificación de los animales.
Gracias a este sistema, las autoridades ambientales pueden obtener información clave para fortalecer la protección de los ecosistemas y entender cómo se mueve la vida silvestre en el territorio.




























