El nuevo mandatario puso sobre la mesa medidas económicas, una ofensiva contra grupos criminales y cambios en la relación del Gobierno con las regiones.
Noticias Colombia.
Con un discurso combativo y cargado de simbolismo, el presidente Abelardo de la Espriella Otero marcó el inicio de una nueva era política en Colombia al jurar como mandatario el 7 de agosto de 2026 en Cali. El evento, que reunió a dignatarios internacionales y ex presidentes colombianos, representó un quiebre con la tradición al celebrarse fuera de Bogotá, en el Cantón Militar Pichincha de la capital del Valle del Cauca.
El nuevo presidente no dejó espacio para ambigüedades respecto a su política de seguridad. «Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia», declaró ante una audiencia que incluía al rey Felipe VI de España y presidentes como Javier Milei, Santiago Peña y José Raúl Mulino.
De la Espriella anunció que en las próximas horas su gobierno expedirá el listado oficial de grupos narcoterroristas y que implementará la fumigación de cultivos ilícitos con herbicidas de última generación. «La erradicación de los cultivos ilícitos por todas las vías será posible», afirmó, agregando que los integrantes de bandas criminales tienen solo dos opciones: «someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano».
Críticas contundentes a la administración anterior
En uno de los pasajes más duros de su discurso, el presidente señaló que los últimos cuatro años estuvieron «marcados por un manejo inaceptable de los recursos públicos» y acusó al gobierno saliente de haber tratado el erario «como un botín propio». Como quedó documentado en la ceremonia transmitida en vivo, De la Espriella anunció que toda la información sobre actos de corrupción será entregada a las autoridades judiciales.
«Los corruptos no serán despachados con una simple condena moral. Los encontraré y los llevaré con determinación ante la justicia», prometió, añadiendo que acudirá a mecanismos de cooperación internacional para perseguir a quienes pretenden «esconder el producto de la corrupción» más allá de las fronteras.
Medidas económicas inmediatas: austeridad y eliminación del impuesto al patrimonio
El mandatario anunció que firmará de inmediato un decreto de congelamiento del gasto público para enfrentar la crítica situación fiscal heredada. Sin embargo, aclaró que «la austeridad no recaerá sobre quienes más necesitan la protección del Estado», sino que se eliminarán «el despilfarro, el abuso y los colados».
Entre sus promesas económicas destacan la eliminación del impuesto al patrimonio, una reforma tributaria estructural para septiembre, y la autorización del fracking «bajo los más altos estándares técnicos y ambientales». Además, comprometió la recuperación de Ecopetrol, cuyas utilidades, según denunció, cayeron de 32 billones de pesos en 2022 a solo 9 billones el año pasado.
Gabinete diverso y enfoque en las regiones
El presidente destacó que su gobierno contará con «las mejores inteligencias» del país, mencionando que más de 300.000 personas postularon al «Banco de Talentos» creado durante la transición. Confirmó que las mujeres tendrán un papel fundamental, conformando un «equipo de mujeres excepcionales en las distintas áreas del gobierno».
De la Espriella enfatizó su compromiso con la descentralización: «Puedo prometer y prometo que gobernaré desde las regiones», afirmó, parafraseando al ex presidente español Adolfo Suárez. La Orinoquía fue señalada como prioridad, con el objetivo de convertirla en una «despensa agrícola mundial».
Postura sobre la JEP y homenaje a Miguel Uribe Turbay
El mandatario fue claro respecto a la Jurisdicción Especial para la Paz: «Una nación que durante décadas ha padecido los rigores del terrorismo no puede aceptar que la justicia se convierta en un mecanismo de indulgencia». Aunque prometió respetar el orden jurídico vigente, anunció que revisará «con absoluto rigor la naturaleza y los efectos» de esta jurisdicción.
En un momento emotivo, el presidente rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay, asesinado durante la campaña electoral: «Elevo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que, gracias a Dios, hoy termina. Colombia nunca te va a olvidar».
Presencia internacional y el «Escudo de las Américas»
La ceremonia contó con representación de 14 países, incluyendo a los vicepresidentes de Guatemala y El Salvador. El presidente Honorio Enríquez Pinedo, del Congreso, destacó en su intervención la importancia del diálogo interpartidista y citó el ejemplo de la transición española de 1977 como modelo a seguir.
De la Espriella anunció que uno de sus primeros actos será suscribir el «Escudo de las Américas», una iniciativa de cooperación hemisférica en materia de seguridad, inteligencia y lucha contra el crimen transnacional organizado.
El acto concluyó con una revista militar en el Cantón Pichincha, donde las fuerzas armadas ratificaron su «invariable lealtad y subordinación institucional» al nuevo comandante supremo, en un evento que simbolizó el inicio de lo que el presidente denominó «la patria milagro».




























