El uniformado afirma que, pese a errores cometidos, busca actuar conforme a la ley y pide respaldo de autoridades.
Noticias Antioquia.
El patrullero Alan Cuesta ha realizado varias publicaciones en redes sociales alertando que su vida está en riesgo y denunciando situaciones graves dentro de la institución policial. En sus mensajes, el uniformado asegura que ha sido presionado por compañeros vinculados con actividades ilegales y que posee información relevante sobre presuntas irregularidades.
En una de sus primeras publicaciones, Cuesta afirma:
“Tomo esta decisión porque temo por mi vida. Mis compañeros trabajan con grupos ilegales. Tengo mucha información, mucha información. Trataron de convencerme, pero no he cometido errores graves fuera de lo que reconozco como mis propias faltas.”
El patrullero también reconoce errores personales cometidos durante su servicio, y asegura estar dispuesto a responder ante la justicia por ellos:
“Cometí errores en la institución, errores de los que me arrepiento. Y si me toca responder, yo respondo. Hice cosas, robé, todo lo que no debía hacer… Pero siempre traté de hacer las cosas bien.”
En publicaciones posteriores, Cuesta denuncia amenazas directas y presión por parte de quienes, según él, buscan beneficiarse de actividades ilícitas. Por esto, hace un llamado urgente a las autoridades y a la comunidad:
“Solicito ayuda, solicito ayuda al gobernador, al alcalde de Medellín. Me van a matar. Si no me ayudan, me van a matar.” Siga leyendo: «No aguantó la presión»: policía acabó con su vida luego de atropellar a niña que intentaba cruzar una calle
El patrullero detalla que ha seguido los protocolos internos e informado a sus superiores sobre los hechos, buscando protegerse y actuar conforme a la ley:
“Hace como dos días hablé con la comandante de estación. Le puse en conocimiento la situación de todo lo que estaba pasando… Lo primero que deben hacer cuando un subalterno está presentando algún tipo de falla es informar al superior. Y cuando las cosas han debido a muerte, informar a la familia.”
Cuesta concluye sus publicaciones con un llamado a la fe y a la solidaridad, mostrando angustia, miedo y la necesidad de protección inmediata:
“Recen por mí, recen por mí. Dios me saca esto, muchacho.”





























