Argumentos médicos, tensiones económicas y efectos laborales marcan la discusión.
Noticias Colombia.
La duración de la licencia de maternidad en Colombia vuelve al centro del debate público tras una demanda que propone extender este beneficio de 18 a 27 semanas, superando así los seis meses de permiso remunerado. La iniciativa fue presentada ante la Corte Constitucional de Colombia y plantea un cambio de fondo en la forma en que el país entiende la protección a la primera infancia.
Actualmente, las madres trabajadoras cuentan con 18 semanas de licencia, un periodo que equivale a poco más de cuatro meses y que es cubierto por el sistema de salud a través de las EPS. Sin embargo, esta duración ha sido cuestionada por no ajustarse plenamente a recomendaciones internacionales en materia de cuidado infantil.
Salud infantil y sustento de la propuesta
La iniciativa, impulsada por el alcalde de Mesitas del Colegio, Diego Andrés López, tomó fuerza tras su exposición en entrevista con Néstor Morales en el programa Mañanas Blu. Allí, el mandatario local defendió la necesidad de actualizar la normativa con base en evidencia científica y estándares internacionales.
El principal argumento se apoya en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, que sugieren al menos seis meses de lactancia materna exclusiva. Bajo este enfoque, el tiempo actual resulta insuficiente para garantizar ese proceso de manera adecuada.
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Además del impacto en la nutrición, se advierte que la lactancia exclusiva contribuye a reducir enfermedades en la infancia, lo que podría disminuir la presión sobre el sistema de salud a largo plazo. Por ello, la propuesta se plantea como una inversión preventiva más que como un gasto inmediato.
Costos, empleo y el debate de fondo
El principal desafío de esta propuesta está en su financiación. Ampliar la licencia implicaría mayores costos, lo que abre el debate sobre quién debe asumirlos: el sistema de salud, el Estado o el sector empresarial.
El propio López ha reconocido que el componente económico es una de las principales barreras. Aun así, insiste en que los beneficios en salud podrían compensar la inversión inicial. En este punto, el empresariado aparece como un actor clave dentro de la discusión.
Otro aspecto que genera preocupación es el posible impacto en el empleo femenino. En un contexto donde persisten brechas laborales, una licencia más extensa podría convertirse en un factor de discriminación en la contratación. Aunque este riesgo es reconocido, el planteamiento insiste en que se trata de un problema estructural que no debería frenar avances en derechos.
Más allá de la lactancia, la propuesta también busca garantizar el acompañamiento del recién nacido durante sus primeros meses de vida y actualizar normas laborales frente a los avances científicos. Todo esto en un contexto de cambios demográficos, donde la disminución de la natalidad plantea nuevos retos para el país.
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