La improvisación, la falta de señalización y el gasto millonario en segregadores viales pusieron a prueba la paciencia de los caleños.
Noticias Cali.
La instalación de taches viales en varios corredores de Cali terminó convertida en un símbolo de improvisación, congestión y malestar ciudadano. Tras días de críticas, trancones y cuestionamientos públicos, el alcalde Alejandro Eder ordenó la suspensión inmediata de la instalación de nuevos segregadores viales en la ciudad.
La decisión llega luego de que, en zonas como el norte de Cali, los taches redujeran carriles, ralentizaran el tráfico y colapsaran la movilidad, generando escenas que se hicieron virales en redes sociales.
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Conductores, peatones y residentes denunciaron que la medida, lejos de mejorar la circulación o la seguridad, complicó los desplazamientos diarios y aumentó la sensación de desorden.
Caos vial y críticas por falta de planeación
TuBarco News documentó cómo la intervención se ejecutó sin una pedagogía clara ni una socialización previa con la ciudadanía, lo que reforzó la percepción de una medida mal planificada.
En sus reportajes, el medio también recogió cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos, la rapidez con la que se instalaron los taches y su posterior retiro, además de las dudas sobre su efectividad real en materia de seguridad vial.
El episodio abrió un debate más amplio sobre quién toma las decisiones de movilidad en la ciudad y con base en qué estudios técnicos, especialmente cuando las consecuencias recaen directamente sobre miles de ciudadanos que transitan a diario por estos corredores.
La respuesta del alcalde y el giro en la estrategia de movilidad
Ante la presión ciudadana, el alcalde Alejandro Eder reconoció que los taches estaban generando traumatismos en la movilidad y fue enfático en frenar la medida.
“He sido claro y contundente: se suspende la instalación de taches”, afirmó, al señalar que su prioridad será facilitar el flujo vehicular y lograr que el tráfico se mueva más rápido en Cali.
Desde la Administración Distrital se defendió que la política de movilidad busca equilibrar seguridad vial y eficiencia, recordando que entre 2024 y 2025 se logró una reducción de 25 muertes por accidentes de tránsito. No obstante, la experiencia reciente dejó en evidencia la distancia entre las decisiones técnicas y la realidad cotidiana de las vías caleñas.
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En ese contexto, el alcalde anunció que avanzan estudios para la recuperación definitiva de la red semafórica, una de las principales deudas históricas de la ciudad en materia de movilidad, y que se reforzarán los controles para evitar el vandalismo contra semáforos y señalización vial.
La Alcaldía aseguró además que los taches retirados serán reutilizados en puntos donde sí cumplan una función técnica y segura. Sin embargo, el debate sigue abierto: qué falló en la planeación, quién asumirá responsabilidades y cómo evitar que decisiones apresuradas vuelvan a generar caos.





























