Antes de convertirse en municipio, este territorio pasó por varios nombres y fue hogar de una comunidad indígena asentada cerca del río Cauca.
Noticias Valle.
Entre los municipios del Valle del Cauca hay uno que guarda una historia poco común. Se trata de Bolívar, un territorio que, según investigaciones citadas por la Alcaldía local, es considerado el único pueblo precolombino que aún existe en el departamento.
Su pasado se remonta mucho antes de la llegada de los españoles. En ese entonces era conocido como Yaysa, nombre que pertenecía al lenguaje Gorrón, aunque también fue identificado como Pueblo Grande del Pescado por las características del lugar donde se asentó la comunidad.
Un territorio marcado por la cultura indígena
Las crónicas históricas señalan que el poblado estaba ubicado cerca del río Cauca y de una extensa laguna. Allí, sus habitantes obtenían buena parte de su alimento mediante la pesca, actividad que hacía parte de su vida cotidiana.
Los conquistadores bautizaron a sus habitantes como «indios Gorrones». La versión más difundida indica que escuchaban el grito «¡Gorrón, Gorrón!» mientras pescaban y, al desconocer el verdadero nombre de la comunidad, decidieron identificarlos de esa manera.
Los documentos históricos también describen aspectos de las costumbres de ese pueblo indígena. Relatan que se alimentaban de pescado, yuca, plátano, fríjoles y animales de caza. Además, aseguraban que decoraban sus cuerpos con pinturas de colores vivos y elaboraban figuras de oro y barro para sus ceremonias religiosas.

Así nació el municipio de Bolívar
Con el paso de los años, el territorio comenzó a recibir nuevas familias provenientes, principalmente, de Buga y Tuluá. Apellidos como Torres, Oliveros, García, De la Cruz y Mondragón quedaron ligados al crecimiento del asentamiento que pasó a llamarse Santa Ana del Pescador.
Fue durante la segunda mitad del siglo XIX cuando el poblado consolidó su desarrollo. El 2 de enero de 1884 dejó de depender administrativamente de Tuluá y fue reconocido oficialmente como municipio bajo el nombre de Bolívar.
La tradición religiosa también ocupa un lugar importante en la identidad del municipio. La historia popular cuenta que una misteriosa mujer se aparecía a los indígenas mientras pescaban y les indicaba el lugar donde debían trasladar el poblado. Con el tiempo, los habitantes asociaron esa figura con Santa Ana, quien se convirtió en la patrona de la localidad.
Hoy, Bolívar conserva ese legado histórico que combina raíces indígenas, tradiciones religiosas y acontecimientos que marcaron su evolución. Esa mezcla de historia y patrimonio lo convierte en uno de los municipios con mayor valor cultural del Valle del Cauca.





























