El pasado de la ciudad reúne episodios extremos que causaron pérdidas humanas y materiales, seguidos por procesos de reconstrucción y esperanza.
Noticias Cali.
Cali ha vivido momentos de hambre, desastres naturales y tragedias que pusieron a prueba a sus habitantes. Su historia también muestra cómo la ciudad logró levantarse después de cada golpe.
El historiador Ricardo Realpe recuerda varios de esos episodios para explicar por qué la resistencia forma parte de la memoria caleña. Uno de los más graves ocurrió en 1861.
Ese año, Cali y el Valle del Cauca enfrentaron una fuerte hambruna en medio de las guerras civiles colombianas. El conflicto bloqueó el ingreso de alimentos y agravó la escasez.
La crisis también provocó la muerte de animales y la destrucción de cultivos. La prohibición del ingreso de sal empeoró todavía más una situación que dejó numerosas víctimas.
Una ciudad que volvió a levantarse después de cada golpe
Cerca de seis décadas después, Cali enfrentó otro desastre. En junio de 1925, un terremoto de ocho grados dejó familias sin vivienda y provocó la muerte de varias personas.
Realpe también recuerda las fuertes lluvias e inundaciones de la década de 1950. Según su relato, la ciudad atravesó entonces la peor crisis de este tipo registrada hasta ese momento.
El 7 de agosto de 1956 llegó otra tragedia con la explosión que marcó profundamente a Cali. Sin embargo, la ciudad volvió a buscar espacios para recuperar el ánimo colectivo.
Poco después nació la Feria de Cali como una expresión de alegría. En 1971, los Juegos Panamericanos dieron otra muestra de la capacidad de organización y recuperación de la ciudad.
La memoria de Cali también habla de resistencia
Para Realpe, estos acontecimientos dejan una enseñanza que mantiene vigencia frente a las dificultades actuales. La historia muestra que varias generaciones han tenido que sobreponerse a situaciones extremas.
“Este mensaje es para recordarles a los caleños que en sus raíces, en sus venas, hemos podido salir adelante”.
El historiador también expresó su solidaridad con las familias que atraviesan la crisis actual y elevó una oración por las personas fallecidas.
Su mensaje rescata la memoria de una ciudad que ha enfrentado pérdidas, destrucción y escasez. También pone sobre la mesa los procesos de recuperación que siguieron a esos momentos.
La historia no borra el dolor de las tragedias, pero permite recordar que Cali ha encontrado distintas formas de reconstruirse. Esa memoria vuelve a cobrar sentido en medio de la situación que atraviesa la ciudad.





























