La iniciativa recorrió 18 kilómetros desde los Farallones de Cali hasta la desembocadura del río en Jamundí. La Viga fue el punto más crítico, con una tonelada de residuos recolectados.
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La jornada liderada por Guardianes del Río Pance permitió retirar residuos de cuatro sectores del afluente y dejó un nuevo llamado a los visitantes: disfrutar de este paraíso natural también implica ayudar a conservarlo.
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El río Pance es uno de los lugares naturales más queridos por los caleños, pero también enfrenta un problema que se repite cada vez que aumenta la llegada de visitantes: los residuos que terminan en sus orillas y en los ecosistemas que rodean su cauce.
Frente a esta situación, los Guardianes del Río Pance lideraron una nueva jornada de limpieza y sensibilización que permitió retirar 1.500 kilos de residuos a lo largo de cerca de 18 kilómetros, en un recorrido que comenzó en los Farallones de Cali, a unos 4.100 metros sobre el nivel del mar, y llegó hasta la desembocadura del río en Jamundí.
Se trató de la vigésima jornada de limpieza y revitalización del río Pance, una iniciativa que además de recoger residuos busca generar conciencia entre quienes visitan este importante ecosistema del Valle del Cauca.



La Viga, el punto más crítico
Durante la jornada fueron intervenidos cuatro sectores estratégicos del río. El lugar donde se encontró la mayor cantidad de residuos fue La Viga, con aproximadamente 1.000 kilos recolectados.
El balance de los demás puntos fue:
- Pueblo Pance, cabecera: 358,94 kilos.
- La Vorágine: 72,69 kilos.
- Ecoparque de la Salud, portería 3: 34,65 kilos.
La cantidad encontrada en La Viga encendió nuevamente las alertas sobre el impacto que generan las actividades humanas en las zonas cercanas al río.
Pero para los Guardianes del Río Pance, el propósito de estas jornadas va mucho más allá de recoger basura.
Limpiar, pero también generar conciencia
Durante el recorrido, comunidades, organizaciones y voluntarios no solo se dedicaron a retirar los residuos. También realizaron acciones de sensibilización y educación ambiental, con un mensaje dirigido principalmente a los visitantes.
La recomendación es sencilla: si una persona lleva alimentos, bebidas u otros elementos al río, debe regresar con sus residuos y disponerlos correctamente.
El llamado de los defensores de Pance es a entender que la limpieza del río no puede depender únicamente de jornadas periódicas de recolección.
“Ni el río ni la montaña nos necesita”.
La frase resume uno de los mensajes que acompañó la jornada: disfrutar de Pance implica también asumir la responsabilidad de conservarlo.
18 kilómetros para proteger un mismo ecosistema
El recorrido permitió observar la relación que existe entre los diferentes ecosistemas que acompañan al río Pance. Desde las zonas altas de los Farallones hasta su desembocadura, el río atraviesa diferentes paisajes y espacios que cumplen un papel fundamental para la biodiversidad y el equilibrio ambiental de la región.

Por eso, los Guardianes del Río Pance buscan que las acciones de recuperación no se limiten a un solo punto.
La meta es que el cuidado del río se convierta en un compromiso permanente de las comunidades, visitantes y entidades que tienen relación con este territorio.





























