La conmemoración de los 70 años de la tragedia revive tres hechos históricos que todavía sorprenden y ayudan a entender el impacto que dejó en Cali.
Noticias Cali.
Setenta años después, la explosión del 7 de agosto sigue revelando detalles poco conocidos sobre una de las tragedias que transformó a Cali. Más allá de las cifras y los daños, algunos lugares y episodios quedaron marcados para siempre.
Uno de los aspectos que más ha generado confusión es la historia del supuesto cráter que dejó la explosión. Con el paso del tiempo, surgieron versiones que mezclaron ese lugar con otro escenario relacionado con las víctimas.
También desaparecieron construcciones que hacían parte de la vida cotidiana de la ciudad. Un teatro y una plaza de mercado quedaron destruidos tras la onda explosiva, modificando para siempre ese sector caleño.

Explosión del 7 de agosto: el cráter y la fosa común no fueron lo mismo
El historiador Ricardo Realpe explica que ambos lugares corresponden a hechos distintos. Según relata, en fotografías tomadas después de la tragedia todavía era visible una depresión en el terreno donde estaban estacionados los camiones.
En imágenes posteriores ese espacio ya aparece cubierto. Algunas hipótesis señalan que el relleno buscó reducir el impacto visual de lo ocurrido durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla.
Sobre este tema, Realpe recuerda: «hay que diferenciar porque aquí se confunden las historias». El historiador aclara que la fosa común fue abierta en el Cementerio Central para sepultar cuerpos que no pudieron ser identificados y que quedaron registrados como NN. En la ciudad se proyecta un homenaje en su memoria.
Dos lugares emblemáticos desaparecieron
La tragedia también acabó con el Teatro Roma, ubicado en la calle 25 con carrera segunda, justo donde ocurrió la explosión. Para entonces era la segunda sala de cine construida en Cali con ese propósito.

El lugar había iniciado como un café donde se proyectaban películas y más adelante se convirtió en un teatro. Incluso, se recuerda que funcionó durante años sin techo y con bancas de madera similares a las de una iglesia.
Otro sitio afectado fue la galería Belmonte, ubicada en la carrera primera con calle 24. Aunque no estaba funcionando cuando ocurrió la explosión, sí había vigilantes dentro del inmueble. El colapso de la estructura no dejó víctimas fatales y, tres años después, en ese terreno fue construido el actual edificio Belmonte.





























