Conductores denuncian congestión, pérdida de carriles y un gasto de plata que, según ellos, no soluciona nada
Noticias Cali.
La instalación de taches viales en varios sectores de Cali, como Calipso, la Calle 56 y la Avenida Novena, se ha convertido en el nuevo foco de inconformidad ciudadana.
Aunque la Secretaría de Movilidad asegura que estas intervenciones hacen parte del llamado Plan Salvador y buscan mejorar la seguridad vial, en la calle el ambiente es otro: congestión, molestia y una sensación generalizada de improvisación.
Conductores, trabajadores y residentes denuncian que, lejos de solucionar problemas, los taches están empeorando la movilidad diaria y afectando directamente a quienes transitan por estos corredores.
“Esto es una payasada”: el reclamo que se repite en las calles
“Esto es una payasada”, “no sirve para nada”, “solo están encogiendo la vía”. Son frases que se repiten una y otra vez entre los caleños que hoy enfrentan trancones más largos en zonas donde antes el tráfico fluía con mayor facilidad. La principal crítica apunta a que los taches reducen carriles útiles, obligan a los vehículos a circular más apretados y generan cuellos de botella, especialmente en horas pico.
Para muchos ciudadanos, la medida carece de sentido en una ciudad que ya sufre por la falta de vías amplias y alternativas reales de movilidad. “Cali no necesita que le quiten espacio a las vías, necesita que los carros puedan circular”, reclaman conductores afectados.
Congestión, pérdida de tiempo y estrés diario
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia ciudadana es la congestión que se ha intensificado tras la instalación de los taches. Según los conductores, ahora se presentan filas interminables mientras hay carriles desocupados que no pueden usarse por las nuevas demarcaciones. Esto se traduce en más tiempo perdido, mayor consumo de combustible y un estrés diario que golpea especialmente a quienes dependen del vehículo para trabajar.
En temporada navideña, cuando el flujo vehicular aumenta, la molestia se multiplica. Para muchos, la decisión resulta inoportuna y desconectada de la realidad que vive la ciudad.
Otro punto fuerte de la crítica es el uso de los recursos públicos. Los ciudadanos cuestionan que se destinen millones a taches que, según ellos, se deterioran rápidamente, son arrancados con facilidad y terminan convirtiéndose en un gasto perdido. “Esa plata debería invertirse en seguridad, en ayudas sociales o en soluciones reales”, señalan.
La percepción general es que se trata de una inversión sin impacto positivo visible, mientras otras necesidades urgentes siguen sin atenderse.
Dudas sobre la seguridad y el impacto real
Aunque la Alcaldía defiende los taches como una medida de seguridad vial, en la calle muchos no ven esa mejora. Por el contrario, algunos conductores denuncian maniobras más riesgosas, dificultades para girar y confusión en la vía. La pregunta que más se repite es directa: ¿en qué mejora realmente esta medida?
Para los críticos, la seguridad no se logra estrechando vías, sino con control efectivo, cámaras, educación vial y presencia institucional.
Una decisión que profundiza el malestar ciudadano
Más allá del debate técnico, lo que queda claro es el descontento social que ha despertado esta intervención. Los caleños sienten que no fueron escuchados y que las decisiones se toman desde el escritorio, sin considerar la experiencia diaria de quienes viven el tráfico todos los días.