Más de 111.000 estudiantes reciben comida digna cada día gracias a un programa con cobertura total.
Noticias Cali.
En el Valle del Cauca, la alimentación escolar dejó de ser un simple complemento académico para convertirse en un motor de transformación social. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) ha logrado posicionarse como un modelo nacional de cobertura total y calidad comprobada, beneficiando a más de 111.000 estudiantes que hoy reciben comida digna, nutritiva y preparada con rigor. Este esfuerzo ha permitido que los niños y jóvenes de los 34 municipios no certificados cuenten con un plato seguro todos los días del calendario escolar, sin una sola interrupción, un logro que pocos departamentos del país pueden mostrar.
Vea: Así será la Navidad en Cali: esto es lo que trae la nueva estrategia de diciembre
Este avance tiene sello propio: el liderazgo de la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien asumió como prioridad garantizar el derecho a la alimentación escolar sin fallas ni improvisaciones. Su apuesta se materializó no solo en la cobertura total, sino en un modelo humano, sostenible y cercano a las comunidades. Gracias a esa visión, el PAE dejó de ser un programa distante para convertirse en un sistema vivo, con rostros, historias y manos que preparan cada ración con compromiso.
Uno de los elementos más innovadores del PAE vallecaucano es la incorporación de la economía circular en su operación. El 100 % de las cocinas escolares está en manos de madres de familia, más de 900 mujeres cabezas de hogar que encontraron en el programa una oportunidad laboral estable y un espacio para contribuir directamente al bienestar de sus hijos y de toda la comunidad educativa. Ellas reciben los alimentos, verifican su calidad y preparan cada plato con un sentido profundo de responsabilidad y afecto.
El testimonio de estas madres revela la esencia del programa. "Las porciones son de 25 gramos, y lo preparo todo con mucho amor, porque quiero que mis muchachos se lo coman completico", explica una de ellas mientras organiza las raciones para los 244 niños que atiende a diario. Cuentan cómo cada martes llega el mercado, cómo se distribuyen los insumos para toda la semana y cómo se convierten en expertas en preparar lentejas, fríjoles, estofados o espaguetis que los estudiantes disfrutan. Muchas veces, estos platos representan la comida más completa del día para varios niños que llegan sin haber almorzado en casa.
Los rectores y docentes también destacan el impacto del programa en la permanencia escolar. Para muchos estudiantes, el PAE es un factor decisivo para asistir a clases, y a la vez funciona como un mecanismo de equidad. "En sus casas no comen fríjoles ni lentejas, pero aquí se los comen todos", comenta una funcionaria del colegio, evidenciando que la alimentación escolar no solo complementa la nutrición, sino que transforma hábitos y mejora la salud de los menores. Este componente nutricional, sumado al acompañamiento comunitario, se ha convertido en un soporte esencial para las familias más vulnerables.
Con un total de 149 instituciones educativas beneficiadas, el Valle del Cauca muestra hoy un PAE fortalecido, humano y ejemplar, construido desde la convicción de una mandataria que entendió que un niño bien alimentado aprende más, sueña más y construye un futuro mejor. El programa no solo une a madres, estudiantes y escuelas; también refleja un modelo de gestión eficiente, transparente y centrado en la dignidad. En el Valle del Cauca, el PAE ya no es solo un servicio: es un símbolo de nutrición, cuidado y esperanza para miles de jóvenes que encuentran en cada plato una oportunidad para seguir adelante.
Le puede interesar:
https://tubarco.news/liderazgo-que-transforma-asi-fueron-reconocidas-las-60-iniciativas-del-premio-civico-2025-en-el-valle-del-cauca/