Tras años siendo la “mascota no oficial” del campus, ahora tendrá cuidados permanentes en un hogar definitivo.
Noticias Viral.
La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín sorprendió en los últimos días a su comunidad académica al revelar la historia detrás de uno de sus acompañantes más queridos: Pontificio, un gato que por años se ganó el cariño de estudiantes, profesores y visitantes mientras deambulaba con tranquilidad por el EcoCampus. El felino, ya convertido en un símbolo cotidiano de la institución, pasó de ser un visitante habitual a ocupar un lugar especial en el corazón de la universidad.
La presencia de Pontificio era tan constante que muchos lo consideraban parte del paisaje académico. Quienes lo veían a diario recuerdan cómo aparecía bajo los árboles, se acercaba a los grupos de estudiantes o simplemente descansaba en las zonas verdes sin alterar el ritmo universitario. Su compañía silenciosa terminó convirtiéndose en un pequeño ritual para quienes buscaban una pausa en su jornada.
La historia del gato tomó un giro relevante cuando la UPB anunció, el 16 de enero, que había sido oficialmente adoptado. El comunicado, difundido en sus redes y páginas institucionales, explicaba que Pontificio se encontraba en una etapa adulta y necesitaba cuidados más detallados, razón por la cual se tomó la decisión de ubicarlo en un entorno más seguro y adaptado a sus necesidades.
El mensaje generó una ola de reacciones entre los miembros de la comunidad, quienes expresaron nostalgia por no volver a verlo rondar por los pasillos, pero también gratitud porque ahora tendría una atención permanente. La universidad señaló que la adopción se realizó pensando exclusivamente en el bienestar del animal, priorizando su salud y calidad de vida.
En días posteriores, la UPB realizó un reconocimiento simbólico en honor a Pontificio, destacando su papel como acompañante silencioso y entrañable dentro de la vida institucional. Esta ceremonia reforzó la conexión emocional que el felino construyó con generaciones de estudiantes que lo vieron crecer y convertirse en un personaje emblemático.
Hoy, aunque ya no recorra el EcoCampus, Pontificio sigue presente en la memoria colectiva de la universidad. Su historia se volvió viral y representa para muchos la manera particular en la que un pequeño animal puede impactar la vida universitaria, dejando una huella tan profunda como inesperada.
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