El joven vendió rosquitas desde los 10 años y hoy celebra ser administrador de empresas.
Noticias Caribe.
El ejemplo de superación de Duván de la Hoz volvió a conmover al Atlántico luego de que, tras recibir su título como administrador de empresas de la Universidad Autónoma del Caribe, regresara al peaje de Puerto Colombia, el mismo lugar donde vendió rosquitas desde los 10 años junto a sus padres y amigos. Su visita, cargada de emoción y nostalgia, se convirtió en un poderoso mensaje de gratitud.
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Duván creció entre risas, madrugadas y jornadas de trabajo bajo el sol, acompañando a su familia en la venta de los pasabocas que, por años, fueron su sustento. Aquellos días formaron el carácter del joven que hoy celebra uno de los logros más importantes de su vida profesional, sin olvidar las raíces que lo impulsaron a seguir adelante.
Con su toga, su diploma y una sonrisa que lo decía todo, Duván posó orgulloso junto a las personas que lo vieron crecer. En sus redes sociales compartió un mensaje que rápidamente se viralizó: “Los que me conocen desde hace años saben que me crié vendiendo rosquitas junto a mis padres y amigos en el peaje de Puerto Colombia. Hoy que consigo este logro, lo que más deseaba era compartirlo con ellos, quienes fueron mi mayor motivación y el inicio de todo”.
Su historia no solo refleja disciplina y esfuerzo, sino la importancia del entorno familiar como motor de inspiración. Duván ha repetido en varias entrevistas que cada día en el peaje le enseñó a valorar el trabajo honesto, a ser constante y a creer en sus propias capacidades, incluso cuando parecía difícil avanzar.
El joven graduado, que ahora se proyecta como emprendedor, reafirma que su camino apenas comienza. Para él, estudiar Administración de Empresas no fue una casualidad: siempre soñó con impulsar iniciativas propias y devolverle a su familia parte de lo que ellos le entregaron con amor durante tantos años.
La publicación de su visita al peaje ha generado cientos de mensajes de apoyo, celebrando no solo su logro académico, sino la humildad con la que decidió honrar su historia. Duván de la Hoz se ha convertido en un ejemplo para muchos jóvenes del departamento, demostrando que los sueños sí se cumplen cuando se construyen con disciplina, gratitud y corazón.
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