Más de 290.000 hectáreas de bosques azules protegen la costa y sostienen miles de especies.
Noticias Colombia.
Colombia es un país privilegiado por su biodiversidad. Sus montañas, selvas, ríos y mares no solo enamoran a propios y visitantes, también sostienen una riqueza natural que hoy resulta clave frente al cambio climático. Entre esos tesoros están los manglares, ecosistemas donde la tierra se funde con el mar y las raíces parecen esculturas vivas.
Más allá de su belleza, estos bosques cumplen un papel fundamental para la vida en el planeta. Los manglares en Colombia son conocidos como “bosques azules” por su capacidad de absorber carbono y almacenarlo durante siglos en sus suelos arcillosos. Además, protegen las costas de la erosión y ayudan a desalinizar el agua del mar.
Los manglares están entre los ecosistemas más productivos del mundo. En ellos habitan moluscos, peces, crustáceos, anfibios y aves. Muchas especies marinas dependen de estos bosques en alguna etapa de su vida, ya sea para alimentarse o reproducirse.
En Colombia, los manglares se extienden por más de 290.000 hectáreas y alcanzan alturas de hasta 30 metros. Tienen presencia en 12 departamentos, principalmente en las regiones del Pacífico y el Caribe. Nariño, Chocó y Magdalena concentran el 85% de la cobertura nacional.
Rutas para conocer los manglares en Colombia
Aunque muchos creen que estos ecosistemas están en lugares remotos, lo cierto es que existen rutas accesibles para recorrerlos de manera sostenible. La entidad Colombia Travel recomienda varios destinos ideales para vivir esta experiencia con enfoque comunitario y ambiental.
Nuquí, una joya del Pacífico
En el corazón del Pacífico colombiano, Nuquí ofrece recorridos en embarcaciones locales que parten desde el muelle turístico. El trayecto navega por el río Nuquí y el río Angachí, permitiendo observar la diversidad de flora y fauna.

Además del paisaje, el visitante puede conocer asentamientos de comunidades locales y entender cómo el turismo responsable genera ingresos sin afectar el ecosistema.
Ciénaga de la Caimanera
Ubicada en Sucre, esta reserva natural resulta ideal para una escapada tranquila. Sus canales forman túneles naturales de manglar que se recorren en bote. Las aves abundan y el silencio solo lo rompe el sonido del agua.

Es un plan perfecto para desconectarse del ritmo urbano y conectarse con la naturaleza.
La Boquilla, tradición y manglar
A pocos minutos del centro histórico de Cartagena, La Boquilla ofrece recorridos en canoa por los manglares. Allí, los visitantes aprenden técnicas de pesca tradicional y prueban la gastronomía local.

Este modelo de turismo comunitario permite integrarse con la cultura del territorio y comprender la relación entre las comunidades y el ecosistema.
Manglares de Cispatá
Entre diciembre y abril, cuando el clima es más seco, Cispatá se convierte en un destino ideal para explorar manglares con tranquilidad. Las embarcaciones recorren distintos brazos del ecosistema, donde abundan las oportunidades para observar fauna.

Muy cerca se encuentra Playa Blanca, una alternativa perfecta para cerrar el recorrido con un baño en el mar Caribe.
Visitar los manglares en Colombia implica asumir una responsabilidad. Estos ecosistemas son frágiles y requieren cuidados específicos. Las autoridades y operadores recomiendan seguir siempre las instrucciones de los guías locales, no dejar residuos y evitar la extracción de flora o fauna.
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