El terremoto del 10 de agosto dejó heridas que difícilmente podrán cerrarse de un día para otro. Entre las historias más dolorosas estuvo la de Salomón, un niño que sobrevivió junto a su papá al derrumbe de las Torres de Limonar, pero que ese mismo día perdió a su mamá y a su tío.
Después de que TuBarCo contara su historia, comenzaron a llegar mensajes de personas interesadas en aportar para que él y su familia pudieran contar con una vivienda. A partir de esa iniciativa se fueron sumando ciudadanos, aportantes privados y una empresa constructora.
El día en que conoció su nuevo hogar
Salomón llegó acompañado de su papá, su abuela y su madrina para conocer por primera vez el lugar donde comenzará una nueva etapa de su vida. El apartamento estaba completamente acondicionado, con cocina, nevera, lavadora, muebles y los elementos necesarios para habitarlo.
Uno de los espacios que más llamó la atención fue su habitación, donde lo esperaba una cama preparada especialmente para él, con elementos para su cuidado y detalles personalizados, entre ellos su nombre.
Un símbolo de la solidaridad caleña
Después del terremoto, Cali conoció numerosas historias de personas que salieron a las calles para ayudar: voluntarios en labores de búsqueda y rescate, ciudadanos que llevaron alimentos y bebidas a las zonas afectadas, y familias que ofrecieron apoyo. La historia de Salomón se convirtió en otra expresión de esa solidaridad.
Para la familia de Salomón, recibir las llaves representa tranquilidad después de meses marcados por el dolor y la incertidumbre. Hoy el niño tiene una nueva casa y la oportunidad de comenzar a construir allí una nueva historia.