Ever Luigi Benavides Valderrama reemplaza a Edwin Urrego y llega a la Policía Metropolitana con la misión urgente de frenar la inseguridad.
Noticias Cali.
La seguridad de Cali vuelve a estar en el centro del debate. En medio de homicidios selectivos, robo de vehículos, atracos violentos y una creciente percepción de inseguridad, el general Ever Luigi Benavides Valderrama asumió como nuevo comandante de la Policía Metropolitana de Cali, con la misión de recuperar el control en una de las ciudades más complejas del país en materia de orden público.
Benavides llega para reemplazar al general Edwin Urrego, quien fue relevado del cargo en decisiones adoptadas por el presidente Gustavo Petro dentro de los recientes movimientos en la cúpula de la Policía Nacional. El relevo se da en un contexto de alta presión institucional y ciudadana por resultados concretos frente a la criminalidad.
¿Quién es Ever Luigi Benavides Valderrama?
Con más de tres décadas de servicio, Benavides es oficial de carrera con experiencia tanto operativa como administrativa. Antes de asumir el mando en Cali, se desempeñaba como jefe nacional de Administración de Recursos, una de las dependencias estratégicas encargadas de la logística, infraestructura y manejo presupuestal de la institución.
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A lo largo de su trayectoria ha comandado unidades en diferentes regiones del país, enfrentando fenómenos como narcotráfico, estructuras criminales urbanas y delitos de alto impacto.
Su perfil combina liderazgo operativo con capacidad de gestión, un elemento clave en una ciudad donde la seguridad no depende únicamente del pie de fuerza, sino también de inteligencia, tecnología, movilidad y coordinación interinstitucional.
El escenario que recibe en Cali
La capital del Valle atraviesa un momento complejo. La criminalidad no solo impacta las estadísticas, sino también la vida cotidiana de los ciudadanos.
Entre los principales problemas que deberá enfrentar el nuevo comandante se encuentran:
Sicariato y homicidios selectivos
El asesinato por encargo se ha convertido en una de las mayores preocupaciones. Disputas entre estructuras criminales, control territorial y economías ilegales alimentan estos hechos. El reto no será únicamente capturar a los autores materiales, sino desarticular las redes que financian y ordenan estos crímenes.
Hurto violento a personas y comercios
Atracos en semáforos, asaltos a mano armada y robos a establecimientos comerciales afectan directamente la percepción de seguridad. En muchos casos, los ciudadanos denuncian reincidencia y falta de judicialización efectiva, lo que alimenta la sensación de impunidad.
Robo y “halado” de vehículos y motocicletas
El hurto de motos y carros es uno de los delitos más frecuentes. El llamado “halado” —cuando delincuentes intimidan a conductores para despojarlos del vehículo— se ha vuelto recurrente en zonas estratégicas. Este fenómeno está ligado a redes de receptación y desmantelamiento ilegal.
Receptación y mercados ilegales
Sin atacar los puntos de comercialización de bienes robados, el delito se recicla. La lucha contra bodegas clandestinas, venta de autopartes ilegales y comercio informal vinculado al hurto será clave para reducir el impacto real de estos crímenes.
Microtráfico y control territorial
En varios barrios, el microtráfico no solo representa venta de estupefacientes, sino control social y violencia. Las estructuras que manejan estas economías ilegales suelen estar relacionadas con homicidios y extorsiones.
Más que operativos: el reto de recuperar la confianza
Uno de los desafíos más difíciles para Benavides será reconstruir la confianza ciudadana. La percepción de inseguridad en Cali es alta, y cada hecho violento viralizado en redes sociales amplifica el miedo colectivo.
La estabilidad en el mando también será determinante. La rotación constante de comandantes en los últimos meses ha generado incertidumbre sobre la continuidad de estrategias. Para que exista impacto real, se requiere planificación sostenida, evaluación de resultados y coordinación permanente con la Alcaldía y la Fiscalía.
Un liderazgo bajo presión
El nuevo comandante asume con un margen de error reducido. La ciudadanía exige resultados inmediatos frente al sicariato, el hurto y el robo de vehículos. Sin embargo, la transformación de la seguridad urbana no depende únicamente de operativos masivos, sino de inteligencia criminal sólida, judicialización efectiva y prevención.
Cali no enfrenta un problema aislado, sino una estructura criminal adaptativa que se reorganiza rápidamente.
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