El mandatario local alertó por impactos económicos, caída del comercio y posible aumento del contrabando en la zona limítrofe.
Noticias Nariño.
La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa uno de sus momentos más tensos en los últimos años, luego de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara la imposición de un arancel del 30 % a los productos importados desde Colombia, argumentando una supuesta falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
La medida abrió un nuevo frente de fricción bilateral con efectos directos en el comercio, la seguridad y la estabilidad económica, especialmente en la zona de frontera, donde la dinámica entre ambos países es constante y vital para miles de familias.
Tras el anuncio inicial, la Presidencia de Ecuador aclaró que el arancel contempla excepciones específicas, entre ellas las donaciones, efectos personales, ayudas técnicas, la venta de energía eléctrica y los servicios logísticos asociados a hidrocarburos.
El Gobierno ecuatoriano precisó que la medida será aplicada por el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) y entrará en vigencia a partir del 1 de enero, conforme a la normativa aduanera del país.
La frontera, la más golpeada por la decisión
Aunque el impacto se sentirá a nivel nacional, los municipios fronterizos serían los más afectados, tanto por el encarecimiento de productos colombianos como por eventuales respuestas comerciales desde Colombia, que podrían incluir bienes de alto consumo como el arroz ecuatoriano.
Uno de los mayores temores en la región es que la medida termine debilitando aún más las economías locales y fomente dinámicas ilegales como el contrabando, históricamente sensibles en esta zona.
En entrevista con Blu Radio, el alcalde de Ipiales, José Amílcar Pantoja, cuestionó duramente la decisión del mandatario ecuatoriano y advirtió que la medida deteriora gravemente las relaciones binacionales.
“El presidente de Ecuador está haciendo todo lo posible para dañar las relaciones con Colombia y con la frontera”, señaló el mandatario local, al tiempo que expresó su preocupación por la incertidumbre económica que se cierne sobre la región.
Temor por aumento del contrabando y caída del comercio
Pantoja alertó que el arancel podría generar un repunte del contrabando, afectando aún más a una economía que ya venía resentida.
“Muchísimas dinámicas de contrabando en todo lo que tenga que ver con insumos, de parte y parte. En vez de estimular la economía fronteriza, se va a ver afectada”, afirmó.
La economía de Ipiales, descrita por su alcalde como una “economía pendular” dependiente del valor del dólar, ya mostraba señales de desaceleración antes del anuncio.
El mandatario explicó que tradicionalmente miles de ecuatorianos cruzan la frontera cada fin de semana para realizar compras y dinamizar el comercio local.
“Solamente en Ipiales llegan cerca de 3.000 carros los fines de semana para consumo básico, electrodomésticos, tecnología y ropa colombiana. Toda esta dinámica ha venido en descenso, primero por la inseguridad en Ecuador y ahora por la incertidumbre que genera esta decisión”, señaló.
Según Pantoja, el temor de los compradores y la desconfianza de inversionistas podrían profundizar la crisis económica en la zona limítrofe.
“Sí hay cooperación”: alcalde desmiente argumento de Noboa
Frente al argumento del presidente Noboa sobre una supuesta falta de colaboración antidrogas, el alcalde de Ipiales fue enfático en desmentirlo, asegurando que existe cooperación total y permanente entre las fuerzas de seguridad de ambos países.
Explicó que Colombia y Ecuador trabajan de manera articulada a través del “Plan Espejo”, una estrategia que replica acciones operativas de lado y lado de la frontera.
Pantoja recordó que recientemente la Policía de Nariño capturó a integrantes del grupo criminal ecuatoriano “Los Choneros”, quienes pretendían operar en territorio colombiano.
“Hemos estado en varias reuniones con el Ejército y la Policía dentro del Plan Espejo. Toda acción que realiza Ecuador la refleja Colombia y viceversa. La violencia en este momento está del lado ecuatoriano”, afirmó.
Para el alcalde, las decisiones adoptadas desde Quito reflejan una desconexión profunda con la realidad que viven los territorios fronterizos, poniendo en riesgo la estabilidad social y económica de la región.
“Sí hay total colaboración. Lo que estamos sintiendo es un desconocimiento del presidente de Ecuador sobre lo que sucede en la frontera. Aquí existe una cooperación plena”, concluyó.
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