Un grupo de caleños que resultó afectado por el sismo del pasado 10 de agosto se sumó a la brigada Hechos Con Amor para llevar ayudas humanitarias, atención en salud y acompañamiento a familias campesinas de la vereda El Peón, en la zona rural de Pance.
Noticias Cali
La jornada se realizó el 23 de agosto y permitió recuperar espacios de la escuela San Pedro Claver, zona rural de Pance donde estudian 22 niños, además de entregar mercados, útiles escolares, uniformes y elementos deportivos. Para los voluntarios, ayudar también se convirtió en una manera de afrontar el dolor y comenzar a sana
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El terremoto que sacudió al occidente colombiano el pasado 10 de agosto dejó viviendas afectadas, pérdidas materiales y una profunda sensación de vulnerabilidad entre cientos de familias. Sin embargo, en medio de esa emergencia también surgieron historias de solidaridad.
Una de ellas ocurrió en la zona rural de Pance, donde un grupo de profesionales, ciudadanos y voluntarios llegó hasta la vereda El Peón para compartir ayudas humanitarias, brindar atención en salud y recuperar espacios utilizados por la comunidad.
Lo particular de esta jornada es que entre quienes ayudaron también estaban personas que resultaron afectadas por el sismo y que, pese a estar atravesando su propio proceso de recuperación, decidieron ponerse al servicio de otros.

Del dolor a la solidaridad
La brigada solidaria fue organizada por Hechos Con Amor, un colectivo de voluntariado integrado por personas de diferentes credos y posturas ideológicas, unidas por su vocación de servicio.
Hasta el piedemonte de los Farallones de Cali llegaron voluntarios con mercados, útiles escolares, ropa y diferentes elementos para las familias campesinas de la zona.
La jornada también incluyó atención médica, oftalmológica y psicológica para los habitantes del sector, además de trabajos para recuperar algunos espacios de la escuela local.
La institución, donde estudian 22 niños de las veredas vecinas, recibió libros, material lúdico para la biblioteca y elementos deportivos.
También se realizaron labores de ornato, entre ellas la elaboración de un mural y la recuperación de la cancha de fútbol.



Una escuela que volvió a llenarse de color
Para los niños de la zona, la jornada significó mucho más que recibir elementos nuevos.
La escuela San Pedro Claver recibió equipamiento deportivo, balones y libros, mientras que los estudiantes recibieron maletines con útiles escolares, zapatos y uniformes para sus actividades diarias y de educación física.
Los voluntarios también trabajaron en la recuperación de la biblioteca, convirtiendo parte de la jornada en un espacio para compartir con los niños y fortalecer los lugares donde estudian.



“Ayudando a otros sanamos el espíritu”
Entre los voluntarios había personas que todavía enfrentan las consecuencias del terremoto en sus propias vidas.
Para ellos, ayudar no fue simplemente una actividad de voluntariado. También se convirtió en una forma de enfrentar las emociones que dejó la emergencia.
Mientras trabajaba en la organización de la biblioteca, una de las voluntarias, también afectada por el sismo, resumió así lo que significó la experiencia:
“Ayudando a otros sanamos el espíritu y nos recuperamos de las tristezas, angustias y pesares que nos dejó el terremoto”.
La voluntaria también habló de lo difícil que resulta perder aquello que durante años se consideró parte de la seguridad y estabilidad de una familia.
El terremoto, explicó, permitió entender de manera abrupta la vulnerabilidad humana y la importancia de las personas por encima de los bienes materiales.
Ayudar también puede ser una manera de reconstruirse
La experiencia dejó entre los voluntarios una conclusión: el servicio a los demás puede convertirse en una herramienta para afrontar emocionalmente una tragedia.
Después de acompañar a las familias de Pance, aseguran haber encontrado tranquilidad, nuevas amistades y motivos para continuar adelante, incluso mientras ellos mismos atraviesan las consecuencias de la pérdida.
La jornada permitió que dos comunidades afectadas de diferentes maneras se encontraran: unas familias recibieron apoyo y compañía, mientras otras personas, todavía enfrentando sus propias pérdidas, encontraron un propósito en servir.





























