«Ya no está llegando nada», dicen que de 150 o 200 peces que atrapaban a diario «hoy no pasamos de 5», platoneras y sus familias también se han afectado. Piden a autoridades «sacar los tanques de combustible del barco, si se filtra ocurrirá una tragedia ambiental».

Noticias Valle del Cauca.

Buenaventura, ese puerto sobre el Pacífico rico por su gente, pujanza, cultura y costumbres, ha estado marcado durante los últimos meses por diferentes situaciones que lo aquejan; violencia, desempleo y el temor para la pesca artesanal, pescadores, platoneras y ambientalistas ante la posible tragedia ambiental que se podría desencadenar tras el incendio de la embarcación Taurus I.

Este buque pesquero de atún, de bandera venezolana que en el Chocó dejó heridos a delfines durante una faena, se prendió en llamas el pasado 6 septiembre.

Taurus 1 delfines y pesca ilegal se quemó
El incendio de la embarcación Taurus I fue el pasado 6 de septiembre.

Para ese momento la Dirección General Marítima (Dimar), Capitanía de Puerto de Buenaventura y Armada de Colombia confirmaron que del mismo Taurus 1, que estaba bajo vigilancia por el incidente en aguas del Pacífico colombiano lograron rescatar a 29 personas que se encontraban a bordo de la embarcación.

Así mismo, el Capitán de Fragata Javier Gómez, manifestó que  se habían anticipado «a los posibles hechos de contaminación que se pudieran generar, por lo que activamos lo mecanismos y nos preparamos para contener en cualquier caso que se presenten derrames y mitigar o evitar así la afectación del medio ambiente marino”.

Pese a ello, el reporte de pescadores, platoneras y comunidad en la zona es que se han presentado inconvenientes por el derrame de combustible.

«Tres días sin pescar… y ni pal’ desayuno»

Antes los reportes que se han conocido por parte de pescadores artesanales, platoneras y actores ambientales, TuBarco estuvo en la zona y conversó con varios de los bonaverense que ejercen estas tareas.

Gregorio Quintero por ejemplo, uno de los pescadores aseguró que luego del incidente la pesca se convirtió en una actividad bastante compleja.

«Nosotros somos pescadores del diario, la gente traía sus $200 mil, pero ahora sí ha bajado bastante, va para un mes desde lo del barco» y nadie se ha acercado a a algún tipo de subsidio, ayuda o algo, «ni porque Petro estuvo aquí ese mismo día».

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Precisan que luego de lo sucedido hubo varios peses que «salían oliendo a pura gasolina«, a raíz de ello hubo llamados de autoridades locales que pedían dejar de pescar y/o comprar o comercializar dichos animales.

Ello llevó a varios a ir a buscar pesca en otros sectores, sin embargo, no es una opción a la que muchos opten. «En Juanchaco, Ladrilleros ya hay su gente, uno tiene que pedir permiso o ir a otro lado, pero es peligroso«.

Luis Carlos, otro pescador del puerto sobre el Pacífico detalló que el tema está tan complejo que desde entre el domingo 25 de septiembre y este martes 27, no había pescado «ni para el desayuno».

Asegura que el tema de empleabilidad en Buenaventura «no ayuda mucho, a uno le toca el rebusque, porque sino, no come…Dedicarse a otra cosa es poner en riesgo su vida y a su familia, uno ama lo que hace, por eso espera que autoridades no nos abandonen».

Las platoneras también sufren

El tema con las platoneras no es diferente, ellas al igual que los pescadores artesanales también sufren, pues si ellos no tienen resultados positivos en sus salidas, estas mujeres que cumplen un papel tan importante para la economía local, no tienen nada para vender a sus habituales compradores.

María Elena, una de las platoneras de Buenaventura

Uno de los ejemplos que evidencia la situación es el de María Elena, que contó a TuBarco que en un gran día podía vender más de 100 pescados diarios, pero hoy día, «no pasamos de 5».

Es un tema realmente difícil para todos ellos, que piden que se centre la mirada en todo lo que está sucediendo.

«Si los tanques de la embarcación que se encuentran sumergidos se llegan a romper, la contaminación será muy brava».

Cuentan que autoridades les han aseguraron que se están adelantando diligencias para que buzos ecuatorianos saquen los taques sumergidos, pero no confían mucho en ellos: «Pasará un año y verá usted que no lo sacan«, dicen.

Se espera que autoridades se pronuncien sobre qué viene en medio del proceso tras la emergencia y cuándo puedan extraerse los tanques de combustible que tanto temor generan en Buenaventura.

 

 

 

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