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Noticias Valle.

“El restaurante envía los alimentos ya preparados y se visitan a diario” a las personas que los reciben.

Hace 40 años funciona en Pradera, Valle del Cauca, el asadero de pollos El Avilongo, aunque los domicilios siempre han estado en su oferta eran pocos antes de la pandemia y aún así, decidieron mantener abierto y seguir operando, una decisión de la que hoy no se arrepienten y que ha dado ganancias más allá de la plata.

Alex, su dueño decidió que con lo que poco o mucho que lograran hacer en ventas, una parte iba a ser destinada a ayudas.

En El Avilongo, calmar el hambre ha sido la principal apuesta durante esta cuarentena.

Todos los días en el asadero los trabajadores se alistan para vender y donar.

Los platos que se sirve una parte, son para los clientes que compran, pero a la par de eso, se preparan otros más para salir a entregar “a domicilio”,en las casas de adultos mayores que no tienen recursos, ni ayuda estatal.

Diariamente se reparten más de 30 almuerzos, además de eso, se entregan otras ayudas.

“Gran parte de la utilidad del restaurante se está utilizando para brindarle ayuda a los abuelos más vulnerables del municipio”, explicó su dueño.

“El restaurante envía los alimentos ya preparados y se visitan a diario”, así funciona la entrega, y si Alex no puede ir, van los trabajadores.

A este comerciante pradereño le preocupa la situación actual, en su municipio hay adultos mayores solos, sin ayuda.

Varios “con enfermedades terminales y el desespero y la depresión es algo que los está afectando mucho”.

Los “callejeritos”

La comida y atención sin embargo, no es solo para las personas de avanzada edad o los habitantes de calle, también para los gatos y perros.

Muchos de los perros eran alimentados por ciudadanos, y en comercios como restaurantes, pero al estar cerrados y sin que la gente pueda comer en la calle, han quedado desamparados.

También reciben apoyo y donaciones para poder ampliar las ayudas y llegar a más casas.

Iniciativas como la del asadero El Avilongo en Pradera, la repiten comerciantes y ciudadanos en otros municipios del Valle del Cauca, donde sí hay familias aguantando hambre.

En algunos casos la gente dona mercados, en otra dinero que se ha recolectado y en otros casos, las comidas ya preparadas.

Esos platos y ayudas, sí suplen necesidades.


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