Isabel Jojoa vive con Párkinson desde que tenía 21 años de edad

La mujer de 37 años de edad aprendió a vivir con la enfermedad, gracias al apoyo de su familia y los bordados que hace.

Noticias Nariño.

A Isabel Joja le diagnosticaron párkinson hace 15 años y desde entonces su vida cambió radicalmente, desde soportar malestares, aprender a vivir con medicamentos y algunas limitaciones, hasta convertirse en una emprendedora.

«El médico tuvo que hacerlo por descarte, nunca me halló a ciencia cierta qué originó
mi enfermedad pero dada las circunstancias, me han tratado como un paciente con párkinson», le contó la mujer a TuBarco Noticias Pasto.

Ella, es una paciente de Inicio Temprano de la enfermedad, apareció antes de los 50 y la mayoría de casos ocurren entre los 50 y 60 años de edad.

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Al momento de recibir el diagnóstico, Isabel tenía 21 años de edad y tenía dos hijas de 2 y 3 años.

Durante los primeros años de su enfermedad, vivió circunstancias difíciles y logró continuar gracias al apoyo de su familia.

Para Isabel el apoyo de su esposo ha sido muy importante desde que se le diagnosticó la enfermedad.

Isabel relata los momentos difíciles que vivió como consecuencia de los síntomas de la enfermedad, que no consisten solamente en los temblores en el cuerpo.

«El Párkinson no es simplemente el temblor en alguna parte del cuerpo, acarrea muchos síntomas: no se puede dormir, el cuerpo se vuelve rígido, no puedes comer hay días que por las circunstancias de la enfermedad la comida no te sabe a nada», añade Isabel.

Además del apoyo de su familia Isabel ha contado con el de otras personas; como la instructora del Sena Ana Guerrero, quién inscribió a Isabel a un curso de bordado y desde entonces esa se ha convertido en la mejor terapia.

Estos son algunos de los bordados que hace Isabel con us propias manos.

Con sus hermosos bordados, Isabel ya participó en una feria en la que pudo dar a conocer su trabajo.

Además de bordar, Isabel dedica sus días al cuidado de su huerta y de algunos animales que la acompañan en su vivienda.

Isabel también dedica sus días a cuidar de su huerta y algunos animales que tiene en su vivienda.

Isabel asegura que ya aprendió a vivir con su enfermedad y que ahora se dedica a disfrutar de su vida en compañía de su familia.

El emprendimiento de los bordados, que fue más como una terapia pero que se ha convertido en una oportunidad económica, y también le ha servido.

«Lo que uno no hace, es porque no quiere», es su mensaje.

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