Camilo Romero recalcó que hay que acabar la coca, pero no con glifosato sino con sustitución. Se refirió a decisión de la Corte Constitucional.

Noticias Nariño

El glifosato no va a dar resultado para acabar con los cultivos de uso ilícito.

Con estas palabras el Gobernador de Nariño, Camilo Romero, se refirió en medio del debate abierto por la Corte Constitucional.

El alto tribunal reiteró las restricciones de la sentencia de 2017 para retomar el herbicida.

Sin embargo, hizo algunas acotaciones.

 

Una de ellas, y la más polémica, abrió la puerta a que sea el Consejo Nacional de Estupefacciones es quien debe ponderar sobre el glifosato.

Es decir, no es necesaria que haya certeza absoluta o no sobre el daño del químico a aspectos como la salud.

Expuso argumentos

Para Romero, el país no puede volver al glifosato.

Aclaró que todo el país, incluyendo Nariño, está en contra del narcotráfico, el debate está en el cómo.

“Todos queremos acabar con la coca, combustible de la guerra, pero hay que revisar la manera”, subrayó.

En ese sentido señaló que el glifosato no es viable por tres razones.

“Causa daño, es inefectivo y más costoso”, dijo.

Sobre el primer punto sostuvo que Colombia le reconoció a Ecuador el pago de 15 millones de dólares por daños del herbicida.

“Eso quiere decir que el Estado reconoció que es dañino”, aseveró.

En el segundo punto puso de ejemplo lo que sucedió en Nariño.

Cifras dicientes

“Durante 10 años rociaron en Nariño más de 3 millones 700 mil litros y las áreas con coca aumentaron”, resaltó.

Este argumento sobre el glifosato es basado en el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci.

Recalca que entre 2005 y 2014, en época de fumigaciones, se pasó de 13 mil 800 hectáreas de coca a más de 17 mil.

En cuanto a los costos, el gobernador recalcó que emplear el glifosato significa duplicar los costos.

“Radicar una hectárea cuesta 72 millones y sustituirla 36”, concluyó.

En síntesis, Romero apuntó que la solución a la coca es cumplir la sustitución, amparada en el punto cuatro del acuerdo de paz de La Habana.

En ese sentido, denunció que en Nariño más de 63 mil familias están a la espera de que el Estado les cumpla.

Daños de glifosato

En zona rural de Tumaco, líderes locales destacaron la decisión de la Corte.

“El glifosato es muerte, no queremos que vuelva, queremos dejar la coca pero dialogando con los campesinos”, expresó Leo Cabezas, dirigente local.

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