Alvarito
Noticias Cali.

El martes 11 de agosto fue el día más oscuro para un hombre que tuvo que dejar la agricultura en su tierra para llegar desplazado a una ciudad desconocida y garantizarle una vida digna a su hijo. A su único hijo.

Álvaro Caicedo pasó de ser agricultor en Caquetá a refugiarse como desplazado de la violencia en Cali, “vivimos momentos bonitos con mi niño” a pesar de las difíciles condiciones económica y vivir en un barrio con graves problemas de seguridad, Llano Verde; donde mataron a su “niño”.

Lo mataron junto a cuatro menores más, en circunstancias que son materia de investigación.

  • Jair Andrés Cortés (14 años)
  • Jean Paul Cruz (16 años)
  • Luis Fernando Preciado (14 años)
  • Álvaro José Caicedo (15 años)
  • Leider Hurtado (14 años)

Sus padres, sus amigos, líderes y miles de ciudadanos han pedido que sus nombres sean público, no para política, para un mensaje a la sociedad: este crimen múltiple no puede quedar en el olvido.

Tiene además, que llevar a justicia no solo penal; también social para esta comunidad gravemente herida después de este hecho.

Un niño que quería ser economista

Álvaro tenía 15 años, quería ser comerciante y luego economista, mientras jugaba fútbol, bailaba salsa y estudiaba octavo grado de bachiller.

Su padre, con quien se vino a vivir luego de estar un tiempo con su madre en Panamá, ha hablado de lo ocurrido. “Ya no está mi niño, ya no voy a llegar y encontrarlo en el mueble sentado”.

El pasado 11 de agosto, Caicedo vivió el momento más doloroso de su vida.

Dijo en entrevista en Blu Radio este sábado, que ese dolor no se compara con nada, ni con tener que salir y dejar su “tierrita” en Doncello, Caquetá hace un par de años.

Llegó a Cali, con ‘alvarito’ pequeño y su mujer, porque ella es de esta ciudad.

Cambió la agricultura por una carreta y un caballo y convertirse “carretillero”.

Álvaro Caicedo, padre de uno de los menores asesinados en Llano Verde, oriente de Cali.

Al niño, como le dice, siempre le habló de creer que todo mejoraría. Le garantizó que estudiara.

Dijo que es un hombre fuerte, “pero en este momento me siento sin fuerzas”. 

El doloroso hallazgo

Caicedo recapituló lo vivido el día más oscuro de su vida, salió en la mañana a trabajar, le dejó el almuerzo listo a su hijo pero él, nunca llegó a comérselo.

Contó que ese martes 11 de agosto salió a hacer un trabajo de soldadura, minutos antes le había dicho a ‘alvarito’, que todo iba a mejorar. Habían tenido problemas para comer por falta de plata.

Salió de la casa, bendijo a su “niño” y cuando volvió al medio día, ya el menor no estaba. Don Álvaro almorzó y volvió a salir, regresó a las 5 de la tarde y la comida seguía en la cocina. Del menor no había rastro.

Decidió salir a preguntar por en la cuadra.

En una casa le dijeron que lo vieron con uno de sus amigos de siempre, otro adolescente. “Alvarito ni fumaba, los otros niños eran tranquilos, sanos. Nunca supe que fumaran marihuana o que tuvieran problemas”.

Pasaron los minutos y mientras caminaba preguntando por su hijo, empezaron a sumar; estaba con otro amigo, y otro amigo y otro amigo. La coincidencia: todos llevaban sin volver a casa desde antes del medio día.

Eran cinco adolescentes, a los que siempre se les veía juntos, jugando fútbol, bailando o elevando cometas. 

Hasta que alguien les dijo: “Ellos se metieron al cañal y no han vuelto a salir” y ya eran pasadas las 6 de la tarde.

“Estos niños no se merecían esto”, álvaro caicedo.

Así que padres y amigos no lo dudaron, unos fueron al CAI a pedir apoyo policial y otros, se dirigieron al cañaduzal en límites con el Corregimiento de Navarro.

Tras más de una hora de búsqueda, en medio de la caña; luces de linterna los condujeron al punto donde estaban.

“Mi niño estaba ahí, yo lo volteé y tenía una cortada en el cuello. Ya muerto”, recordó. 

En el sitio había tres hombres de civil que Caicedo dijo no pudo identificar porque estaba oscuro. También una patrulla policial.

“No se quién mató a mi niño, pero le digo que lo perdono. No lo voy a perseguir porque eso no me va a devolver a alvarito, que se haga justicia acá y ante Dios”, dijo.

Su hijo aseguró, nunca le habló de amenazas o problemas.

“Estos niños no se merecían esto”, dijo.

El sepelio masivo fue este viernes. Estuvieron acompañados por autoridades, que les han prometido acompañamiento, mayor apoyo a su barrio y justicia para los jóvenes.

Así, también había hablado don Álvaro con Wilson Barco durante la visita de TuBarco, a esta comunidad.

Habla padre de uno de los menores, asesinados ayer en el oriente de Cali .

Posted by TuBarco on Wednesday, August 12, 2020

De los otros cuatro menores, dos pertenecían a programas sociales en la Comisión de la Verdad, los otros también jugaban fútbol, bailaban.

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