"El llanto de una madre hace más eco que una bala", ¿Quién los mató?
Noticias Cali.

“Hay sangre en unas manos ajenas”, la canción que este viernes conmueve, “le exijo a la justicia que este caso se aclare”, dice Junior Jein. #LlanoVerde.

“Ese monstruo llegó al cañaduzal, quiso azúcar y dejó peste con cal”, la canción con la que exigen la verdad sobre la masacre de Llano Verde, y es que con varias versiones que dejan más dudas que certezas, todavía no se captura al supuesto asesino, dos capturados de los que hay dudas: hace un mes en un cañaduzal en Navarro mataron a Álvaro, Jair, Luis Fernando, Leider y Jean Paul. 

¿Quién los mató?, preguntan Hendrix, Nidia Góngora, Alexis Play & Junior Jein en una emotiva canción.

Cinco adolescentes que desde Llano Verde iban a comer caña y elevar cometas a un terreno en el que terminaron masacrados.

La canción de este viernes ha conmovido. Se cumple un mes, a las 8:40 de la noche del pasado 11 de agosto se descubrió la masacre. Ese día hubo 11 homicidios en Cali, un día difícil, oscuro.

  • Jair Andrés Cortés (14 años)
  • Jean Paul Cruz (16 años)
  • Luis Fernando Preciado (14 años)
  • Álvaro José Caicedo (15 años)
  • Leider Hurtado (14 años)

¿Quién los mató? En la canción preguntan dónde está el supuesto asesino, el que los mató que está prófugo, que si las madres y familias no hablan, el caso habría quedado en el olvido, dicen.

¿Quién los mató?

“La vida de los negros no vale nada, lo primero que dicen es que andaban en cosas raras”, grita Junior Jein.

“Me duele estar tan lejos, oigo me están llamando. Madre no llegaré a la hora de la cena”.

“Eso no era justo no. ¿Quién los mató?”, cantan.

“Me duele estar tan lejos, oigo me están llamando. Madre no llegaré a la hora de la cena. Aparecí en un lugar que no era mi hogar. Y se que ven mi cuerpo, oigo me están llorando”.

masacre de Llano Verde
“Quedaron madres solas, y hermanos también… el llanto de una madre hace más eco que una bala”.

“No hay propuestas ni protestas, nadie sale a protestar, mientras en el país matan líderes sociales”, es el reclamo.

Otras noticias del caso:

Y ‘alvarito’ no llegó a la hora del almuerzo…ni la cena

Álvaro Caicedo, padre de ‘alvarito’ habló de lo vivido el día más oscuro de su vida, salió en la mañana a trabajar, le dejó el almuerzo listo a su hijo pero él, nunca llegó a comérselo.

Contó que ese martes 11 de agosto salió a hacer un trabajo de soldadura, minutos antes le había dicho a ‘alvarito’, que todo iba a mejorar. Habían tenido problemas para comer por falta de plata.

Salió de la casa, bendijo a su “niño” y cuando volvió al medio día, ya el menor no estaba. Don Álvaro almorzó y volvió a salir, regresó a las 5 de la tarde y la comida seguía en la cocina. Del menor no había rastro.

“Madre, te acuerdas que te hablé de las estrellas. Hoy ellas están aquí, hay muchas otras junto a mi”.

Decidió salir a preguntar por él en la cuadra.

En una casa le dijeron que lo vieron con uno de sus amigos de siempre, otro adolescente. “Alvarito ni fumaba, los otros niños eran tranquilos, sanos. Nunca supe que fumaran marihuana o que tuvieran problemas”.

Pasaron los minutos y mientras caminaba preguntando por su hijo, empezaron a sumar; estaba con otro amigo, y otro amigo y otro amigo. La coincidencia: todos llevaban sin volver a casa desde antes del medio día.

Eran cinco adolescentes, a los que siempre se les veía juntos, jugando fútbol, bailando o elevando cometas. 

Hasta que alguien les dijo: “Ellos se metieron al cañal y no han vuelto a salir” y ya eran pasadas las 6 de la tarde.

“ESTOS NIÑOS NO SE MERECÍAN ESTO”, ÁLVARO CAICEDO.

Así que padres y amigos no lo dudaron, unos fueron al CAI a pedir apoyo policial y otros, se dirigieron al cañaduzal en límites con el Corregimiento de Navarro.

El doloroso hallazgo

Tras más de una hora de búsqueda, en medio de la caña; luces de linterna los condujeron al punto donde estaban.

“Mi niño estaba ahí, yo lo volteé y tenía una cortada en el cuello. Ya muerto”, recordó. 

En el sitio de la masacre de Llano Verde había tres hombres de civil que Caicedo dijo, no pudo identificar porque estaba oscuro. También una patrulla policial.

“No se quién mató a mi niño, pero le digo que lo perdono. No lo voy a perseguir porque eso no me va a devolver a alvarito, que se haga justicia acá y ante Dios”, dijo.

Su hijo aseguró, nunca le habló de amenazas o problemas.

“Estos niños no se merecían esto”, dijo.

El sepelio fue masivo. Estuvieron acompañados por autoridades, que les han prometido acompañamiento, mayor apoyo a su barrio y justicia para los jóvenes.

Así, también había hablado don Álvaro con Wilson Barco durante la visita de TuBarco, a esta comunidad.

De los otros cuatro menores, dos pertenecían a programas sociales en la Comisión de la Verdad, los otros también jugaban fútbol, bailaban.

“¡Pero el pueblo no se rinde carajo!”.

Este viernes 11 de septiembre, ese número que parece marcará siempre a Cali, en Llano Verde, en calles del oriente de la ciudad pero con un eco en la ciudad, el país y el exterior, recordaron que la masacre sigue sin justicia “ni verdad”.

La granada

Mientras, entre otras dudas de la masacre de Llano Verde, está la de la explosión de la granada que también se cobró una vida. Una granada lanzada en medio de presencia de fuerza pública, autoridades y un barrio abocado a un funeral masivo.

El 13 de agosto, mientras en Llano Verde se cumplía una misa, una caravana para llevar al cementerio en la vía Cali-Yumbo a sepultar a los cinco menores asesinados en un cañaduzal, una familia lloraba otro fallecido y 14 heridos en un aparente atentado con una granada.

Ese día murió Haymer Díaz Hernández, de 35 años de edad, quien resultó herido cuando explotó la granada en una vivienda frente al CAI.

Buscan apoyo para sepultar a otro fallecido en Llano Verde, herido en la explosión de la granada

 

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