En un video, la administradora del restaurante chino de San Gil, Santander, explicó las polémicas fotos que tomaron al interior de la cocina. Sigue la duda

Noticias Colombia

Perro o camuro. Esa es la pregunta que desde hace varios días se hacen los colombianos luego de la aparición de unas polémicas fotos en la cocina de un restaurante chino.

Se trata de un escándalo que golpea a la población de San Gil, en Santander, y que incluso provocó la reacción de gremios y autoridades.

El restaurante en cuestión se llama China Town y su especialidad es la comida asiática.

Sobre el mesón de la cocina están los restos de un animal que no tiene cabeza ni tampoco parte de sus patas.

La alerta que emitieron por redes sociales decía que se trataba de un perro. A ella se unieron reconocidos defensores de animales del país que exigieron explicación sobre el caso.

La tomenta fue de tal magnitud que a los administradores del restaurante les tocó salir a explicar el hecho.

Lo hicieron luego que las autoridades sellaran el lugar por supuestas irregularidades, entre ellas el no poder comprobar el origen de la carne que compraban para preparar los alimentos.

En un video publicado por el diario Regional, los administradores dicen que no es verdad todo lo dicho.

Insisten en que lo que se ve en la foto es un camuro, comprado en la plaza de mercado local. Los vendedores de carne que surten el negocio los respaldan.

“Se entregaron abiertos, sin cabeza y sin patas”, dijo uno de ellos.

El camuro es un animal similar a una oveja o a un cabro, como lo señala El Tiempo en una amplia descripción sobre las características de este animal.

Incluso advierten que ya tienen asesoría por parte de un abogado para defenderse. Hasta prometen sacar los videos de las cámaras de seguridad para mostrar el momento en el que ingresa uno de los empleados con los camuros comprados.

Problema de ciudad

El escándalo es de proporciones mayores. Hasta el alcalde de San Gil, Hermes Ortiz, salió a enfrentar el tema, pues se trata de un duro golpe para el turismo.

Esta semana manifestó que las inspecciones a los establecimientos comerciales son constantes.

También que esperan el informe final de las autoridades para establecer si en efecto es carne de perro o camuro lo que había en el restaurante.

“Si el informe dice que es cierto, tendrá que sellarse definitivamente”, advirtió.

En Santander Acodres, que es el gremio de restauranteros de Colombia, rechazó las acusaciones que pesan sobre el restaurante y calificó como falsa la información que circuló en redes sociales.

Hasta el momento no hay una prueba de laboratorio o un informe de las autoridades de salud que corrobore qué tipo de carne es la que apareció en las fotos que se difundieron.

Y no se sabe si prosperará la investigación, pues los administradores del restaurante indicaron que ni siquiera se tomaron muestras de la carne encontrada para su análisis.

No obstante, defensores de animales en el país insisten en que se trata de una situación irregular y que los argumentos presentados por el restaurante no son contundentes.

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