Hubo música, baile y algarabía, todo para darle el último adiós a un joven.

El sepelio del joven Maicol Rodolfo Gómez Espíndola, habitante de Girón, Santander, pasará a la historia como el más polémico que se haya hecho hasta ahora en esa población.

Al joven, de 18 años, asesinado el pasado 2 de febrero, le armaron una fiesta en pleno cementerio para despedirlo.

Ocurrió en el Cementerio Católico Nuestra Señora de Mongui.

Allí cientos de personas, en su mayoría con camisetas del Atlético Bucaramanga, se congregaron para el funeral.

Varias parejas se animaron a bailar en pleno camposanto, como parte de un deseo pedido antes de morir por el joven.

Ahora hay polémica porque la rumba ha sido catalogada como un acto irrespetuoso por parte de la comunidad católica.

Por su parte, otros apoyan que la muerte sea asumida como una fiesta.

 

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