En Colombia, la diversidad no solo se mide en paisajes, culturas o gastronomía: también se refleja en los nombres de sus municipios. Algunos nombres se repiten en distintas regiones, creando lo que podríamos llamar municipios tocayos, lugares que comparten nombre pero viven historias y realidades distintas.
Aunque uno podría pensar que nombres históricos como Bolívar o Granada lideran la lista, la sorpresa es otra. Bolívar, por ejemplo, solo aparece en tres municipios, al igual que Nueva Granada, San Pedro, Guadalupe y Albania. Los únicos nombres que alcanzan cuatro repeticiones en el mapa colombiano son Buenavista, La Unión y Villanueva.
Buenavista: Boyacá, Córdoba, Quindío y Sucre.
La Unión: Antioquia, Nariño, Sucre y Valle del Cauca.
Villanueva: Bolívar, Casanare, La Guajira y Santander.
Estos nombres no solo muestran la forma en que la historia y la tradición marcaron el territorio, sino también la curiosidad de la geografía colombiana: nombres iguales que conviven a cientos de kilómetros de distancia, con climas, culturas y paisajes diferentes.
Entre los nombres que se repiten menos, pero que también llaman la atención, están Granada, San Pedro, Guadalupe y Albania, que aparecen en tres municipios cada uno. Esto refleja cómo ciertos nombres fueron elegidos por colonizadores, patrones religiosos o tradiciones locales, y terminaron dejando una marca indeleble en el mapa del país.
En un país tan diverso como Colombia, los municipios tocayos son un recordatorio divertido y curioso de cómo se construyó nuestra historia territorial: coincidencias de nombres que parecen errores del mapa, pero que en realidad cuentan historias distintas en cada rincón del país.
TuBarco #PeriodismoCiudadano, el nuevo medio de comunicación donde periodistas y no periodistas podrán tener un espacio permanente para divulgar su información.