Opinión

La paradoja de Cristo

El mensaje espiritual del domingo en Tu Barco

 

Opinión

Cuando somos más débiles, podemos llegar a ser más fuertes. Pero ¿cómo así?

Sí, así es la paradoja que se cumple en Jesucristo. Cuando quedamos sin fuerzas físicas, estamos cansados, angustiados y cargados; pero, aún así nos podemos fortalecer espiritualmente.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.

EL CAMINO.
La ruta es buscar a Dios y a su hijo Jesucristo por medio de la oración que haremos al aceptarlo (si quiere) al final de este texto, pidiendo su intervención en nuestras causas y necesidades, cualquiera que sea nuestra petición hay que ponerla en manos del Señor.

Leamos el siguiente texto bíblico:
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:9-10.

EL VERDADERO PODER. 
Debemos saber que Padre, Hijo y Espíritu Santo, tienen poder para cambiar decisiones y situaciones a nuestro favor.

Solamente debemos asegurarnos en estar aptos, sin mancha y sin pecado, para presentar nuestra causa ante el Trono de la Gracia.

¿Y eso es muy difícil? No. En oración debemos reconocer que hemos fallado, apartarnos del mal para alcanzar misericordia.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas, el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13.

ORACIÓN.
“Señor Jesús, en esta semana me presento delante de ti para poner todo en tus preciosas manos. Tengo angustia, problemas y no encuentro paz.

Reconozco que te he fallado, cometí errores y te pido perdón por todos mis pecados. Te abro las puertas de mi corazón para que entres en él y hagas de mí la persona que tú quieres que yo sea.

Te recibo como mi Señor y Salvador personal. Escribe mi nombre en el libro de la vida, para cuando me llames, yo te pueda responder.

Recibo tu perdón y la Salvación a través del regalo de la vida eterna. Yo sé que a partir de hoy mi vida no será igual.

Necesito que me muestres el camino de tu luz. Amén.

Con esta oración de fe puede comenzar a caminar de la mano del Señor.

Si desea conocer más a Jesús, lea en la biblia todo el Evangelio de Juan.

¡Feliz y bendecida semana para todos los lectores de Tubarco!

Por: Hernando ‘Fito’ Hurtado
Maestro de doctrina cristiana

 

 

 

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