Opinión

La oración que nos hace ganadores

Mensaje espiritual para superar situaciones imposibles

Por: Fito Hurtado

Maestro de doctrina cristiana

Hay instantes de angustia, aflicción y opresión en los que no sabemos el camino que debemos tomar. Es decir que humanamente no hay nada que hacer. Es cuando la única solución está en la oración.

Orar es la licencia celestial para pedir la intervención divina. Es hablar con el Señor expresando nuestras expectativas o necesidades y pedir protección. En este momento si usted lector o lectora de Tubarco tiene un problema de enfermedad, judicial, familiar, de finanzas, de maldad, envidia, desempleo o cualquiera otro que le robe la paz, pida ayuda al Altísimo.

“Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu”. Dice la biblia en 1 de Tesalonicenses 5:17-19.

Es la oración una comunicación directa con el Todopoderoso. Lo que debemos precisar es que la oración más efectiva es la que se hace de todo corazón.

La costumbre de orar a diario genera la presencia del Espíritu Santo, quien es el que ejercita el poder de Dios sobre todas las cosas. En esto consiste el hecho de activar milagros y prodigios porque a Él ‘nada le queda grande’.

En este versículo se pronuncia una palabra poderosa: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9. Mientras más difícil sea la situación Dios nos resultará más propicio a aquello que parece imposible.

“¡Oh Señor Jehová!  he aquí que Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, nada hay que sea difícil para Ti;” Jeremías 32:17.
El Señor es quien puede hacer maravillas en los asuntos que se salen de control.

La oración es el privilegio más grande para una persona, y debemos practicarla con mucha frecuencia, pues cuando nos arrodillamos para hablar con Dios, Él nos responde, cambiando toda clase de situaciones.

Hebreos 4:16, dice. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

¡Feliz y bendecida semana para todos los lectores de Tubarco!

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