Opinión

El peligro del mal uso del libre albedrío

La Armadura de Dios para reflexión de actos

 

Por: Hernando ‘Fito’ Hurtado

Maestro de doctrina cristiana/Opinión

 

Alguna vez hemos oído hablar del libre albedrío, que es la libertad dada por Dios para vivir. No obstante, muchas personas lo han confundido con libertinaje. Por eso también hemos escuchado decir: “yo hago lo que quiera con mi plata…con mi vida…con mi cuerpo”, en fin, hay una gran cantidad de decires en este mismo sentido.

Todo esto no resulta ser totalmente cierto, a pesar de que en lo natural pensemos que es así y nos convenzamos con esos pensamientos que estamos en lo correcto y que todo lo que percibimos es nuestro.

Una persona está compuesta de cuerpo, alma y espíritu y con ese tipo de ideas sólo estamos teniendo en cuenta el cuerpo físico, sin estimar las otras dos partes.

 

EL DON QUE NOS HA SIDO DADO.

Es cierto que Dios puso en nosotros el don maravilloso de la libertad para elegir, pero esa es una libertad vigilada y controlada por el Creador y nuestras acciones tarde o temprano tendrán sus consecuencias, porque nuestro Padre también permite el sufrimiento.

La Biblia dice que Dios creó al hombre a su “imagen y semejanza”, y una de las facultades, que Él mismo tiene es la libertad de selección. (Génesis 1:26; Deuteronomio 7:6.).

Vamos a repasar esos dos textos:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.

“Porque tú eres pueblo santo para Jehová, tu Dios; Jehová, tu Dios, te ha escogido para que le seas un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra”.

En la biblia se habla del albedrío en 2 Corintios 3:17. “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

Pero hay que aclarar que cuando hacemos literalmente ‘lo que nos viene en gana’, el Espíritu de Dios se va y esto queda en libertinaje.

LAS COSAS PRESTADAS.

Justamente cuando el Padre creó a los seres humanos, nos dio esa misma facultad de ser verdaderamente libres, que es nada menos que el don del libre albedrío o libre determinación. Pero realmente la vida no nos pertenece, es apenas prestada, como lo es el cuerpo y todo lo material que tenemos o nos servimos de ello. Las cosas, al igual que la vida, viene de Dios. Lo mismo que viene a ser el papá, la mamá, la esposa o el esposo, los hijos, los hermanos, los amigos y todo cuanto tenemos.

El Padre Eterno no quiere que estemos esclavizados porque Dios mismo es libertad.

Repasamos el texto bíblico: “Donde está el espíritu de Jehová, hay libertad”. (Está en 2 Corintios 3:17.) Por lo tanto, Dios nos entregó el libre albedrío como parte de lo que nosotros mismos somos. Puesto que sabía cómo funcionarían nuestra mente y nuestras emociones, sabía que seríamos más felices teniendo libertad, pero nunca libertinaje.

¿CUÁL ES ESA LIBERTAD?

La libertad está en la elección de la ropa que nos ponemos, dónde vamos, la profesión que escogemos, la comida, la bebida y muchas otras cosas. El problema está cuando esas elecciones no están acordes con el mandato divino.

Es igual cuando un papá se agrada con las elecciones de su hijo. Lo que no agrada a ese mismo papá son aquellas cosas inadecuadas como vicios, malas compañías y comportamientos inadecuados. Lo mismo pasa con Dios en su papel de Padre.

La palabra dice: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Muchos confundimos esa libertad con aquella en la que nos metemos en estorbos y pecados, lo cual es una verdadera atadura como si fuera una cárcel.

LA DIFERENCIA ENTRE LO BUENO Y LO MALO.

Dios nos capacitó para pensar, medir los asuntos, tomar decisiones y distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Todos sabemos qué es bueno y qué es malo.

“Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. (Hebreos 5:14.).

Para resumir, el libre albedrío se usa correctamente cuando se toman decisiones inteligentes, que son las que no agreden el ordenamiento de Dios, que son los mandamientos. Cuando por ese mismo camino de libertad, tomamos decisiones inadecuadas, pues tenemos que cargar con las consecuencias de aquellas escogencias equivocadas.

Como prueba de que Dios amaba a Adán y Eva, les puso el don del libre albedrío. Y así se dio a nuestros primeros padres todo lo que racionalmente deseaban.

LO TENÍAN TODO.

Ya sabemos que a Adán y Eva se les ubicó en un extenso paraíso con ríos, quebradas, cascadas, árboles frutales. El verdadero Edén. La primera pareja humana tenía abundancia material, además de unas mentes y cuerpos perfectos, de modo que no envejecerían, ni enfermarían y mucho menos se pensaba que morirían. Así hubieran vivido para siempre en felicidad eterna, pero no fue así.

Todos sabemos lo que pasó por el mal uso del libre albedrío. (Génesis 2:15).“Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, y le dio este mandato: “Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás”.

La pregunta que debemos hacer es: ¿Estamos haciendo buen uso de la libertad que Dios nos dio, o debemos corregirnos?

 

Gracias por leer este mensaje de restauración espiritual.

Feliz y bendecida semana para los lectores de TUBARCO.

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