Opinión

El pájaro que se sobrepuso a la adversidad

Tocando la puerta, para pensar y reflexionar

 

Fito Hurtado/OPINIÓN.

Siempre en la maraña de mensajes diarios de las redes sociales, siempre logramos sacar de ese pajar enredado y truculento, unos textos importantes que queremos dar a conocer los lectores de Tubarco. En esta oportunidad hay una fábula para pensar y reflexionar en este fin de semana.

La nota dice lo siguiente:

“Había un pájaro que vivía en el desierto, muy enfermo, sin plumas, nada para comer, beber y sin refugio para vivir; maldiciendo su vida, día y noche.

Un día, un ángel estaba cruzando ese desierto y el pájaro detuvo al ángel y le preguntó:

– ¿A dónde vas?

El ángel respondió:

– Voy a encontrarme con Dios.

Entonces, el pájaro le pidió al ángel que, por favor, le preguntase a Dios cuándo terminaría su sufrimiento.

El ángel le dijo:

– ¡Por supuesto, lo haré!

Y el ángel se despidió del pájaro.

Al encontrarse con Dios, el ángel le compartió el mensaje del pájaro.  El ángel le contó su patética condición y preguntó cuándo terminaría su sufrimiento.

Dios respondió:

– Durante lo que le queda de vida, el pájaro no tendrá felicidad… (Y no dijo nada más).

El ángel le respondió que cuando el pájaro oyera esto, se desanimaría.  Entonces, le preguntó si podría sugerir alguna solución para esto.

Dios le respondió:

– Dile que ore de esta manera: “Gracias Dios por todo”. El ángel volvió hasta al pájaro y le entregó el mensaje de Dios.

Una semana después, el ángel pasó de nuevo por el mismo camino y vio que el pájaro estaba muy feliz.

 Las plumas habían crecido en su cuerpo, una pequeña planta creció en la zona desértica, un pequeño estanque de agua también estaba allí, y el pájaro estaba cantando y bailando alegremente.

El ángel estaba asombrado de cómo sucedió esto porque recordó que Dios dijo que por lo que le quedaba de vida, no habría felicidad para el pájaro. Con esa inquietud en mente, fue a visitar a Dios de nuevo.

El ángel preguntó y Dios respondió:

– Sí, no habría felicidad para el pájaro, pero todo cambió debido a que el pájaro está orando diariamente “Gracias a Dios por todo”, ante cada situación.

Cuando el pájaro caía sobre la arena caliente, decía: “gracias a Dios por todo”.

Cuando no podía volar, repetía: “gracias a Dios por todo”, así que sea cual sea la situación, el pájaro siguió repitiendo: “Gracias a Dios por todo” y por lo tanto cambió lo que le quedaba de vida”.

Cuando supe esta historia, sentí un enorme cambio en mi forma de sentir, pensar, aceptar y ver la vida”.

Cualquiera que sea la situación que enfrentemos demos gracias a Dios por todo; esto resulta difícil, pero así funciona.

Esta simple oración realmente ha tenido un profundo impacto. Realmente lo que obra es el poder de la gratitud y el poder de la fe, aunque no veamos nada bueno.

Moraleja: Dios es quien tiene la última palabra en cada situación y la oración tiene un poder extraordinario que hace posible lo imposible.

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