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La bendición en Navidad y Año Nuevo

F.H./OPINIÓN. 

 

Navidad es una palabra especial que da cuenta del nacimiento de Jesús, el Mesías, aquel que partió en dos la historia de la humanidad y por su sacrificio en la cruz fuimos perdonados por todos nuestros pecados y alcanzamos la Salvación.

 

Pero esta época estamos mucho más pendientes de regalos, natilla, buñuelos, detalles, comida, bebida y fiestas.

Eso resulta normal, pero es necesario que no le demos vacaciones a Dios, a nuestro Salvador.

 A veces tenemos la costumbre de olvidarnos del Señor y decidimos que desde cuando empiezan las novenas que es el 16 de diciembre hasta pasado el 6 de enero, que es la fiesta de reyes, lo dejamos a un lado.

Solamente empezamos a buscarlo cuando vienen los problemas, la dura realidad, las deudas que dejaron nuestros excesos decembrinos.

Alguien puede preguntar, ¿pero es que al rezar la novena, no estamos honrando a Dios? La respuesta es No. La novena es solamente una costumbre humana y el orar que es comunicarse con Él, es algo muy distinto.

La forma real de honrar a Jesucristo es orando, haciendo lo noble, lo puro, lo honesto, lo que es de Dios, no del mundo. Hay que hacer lo bueno, no solo en diciembre sino todo el tiempo.

EL SECRETO DE LOS VENCEDORES.
Este no es que sea ningún secreto, pero si algo muy importante; sino que se hace necesario que no dejemos de orar a diario, así sea diciembre porque creemos que no se acerca el enemigo, que es el demonio y sus principados.

La biblia tiene este consejo: “Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al Todopoderoso; Si fueres limpio y recto, Ciertamente luego se despertará por ti, Y hará próspera la morada de tu justicia. Y aunque tu principio haya sido pequeño, Tu postrer estado será muy grande”. Job 8:5-7.

Por ninguna circunstancia dejemos de buscar su rostro en ninguna época del año porque el Todopoderoso no se va de vacaciones como nosotros. Hay que advertir que satanás tampoco está en un paréntesis, o en un receso, sino que anda buscando a quien devorar y atropellar porque en eso es un buen trabajador.

LA PROTECCIÓN DIVINA.

Esta lectura de Salmos trae esa verdadera relación con el Todopoderoso, aquí la traemos para reflexión:
“Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras. Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra. Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios. Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos. Compañías de impíos me han rodeado; mas no me he olvidado de tu ley. A medianoche me levanto para alabarte. Por tus justos juicios. Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos. De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; enséñame tus estatutos. Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme a tu palabra. Enséñame buen sentido y sabiduría, porque tus mandamientos he creído. Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos. Contra mí forjaron mentira los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. Se engrosó el corazón de ellos como sebo, mas yo en tu ley me he regocijado. Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata”. Salmos 119:57-72

LA FUENTE DE LA VICTORIA.
Como ya sabemos que el diablo es incansable, la clave de los vencedores no es la fuerza, ni el poder, no es dinero, no es el cupo en la tarjeta de crédito, ni la belleza, las fiestas, la natilla o la parranda. La victoria consiste sólo en buscar a Dios; en tener la suficiente humildad, valentía y sabiduría para reconocer que por nosotros mismos nada podemos hacer y que así haya regalos en frente y un supuesto ambiente de felicidad, necesitamos de su paz y protección.

Hay que entender que el hombre ha sido diseñado y creado por Dios para depender de Él. Esa es nuestra fuente de energía para poder alumbrar y cumplir el verdadero propósito para el cual estamos en este mundo, porque de lo contrario, sólo seremos un simple adorno.

DESARROLLANDO EL PODER.
Cuando nuestros pensamientos y la vida misma está conectada a la fuente de la vida que es Dios, se pone en funcionamiento todo nuestro potencial, es decir que llega el poder.

Es el momento en que se armonizan y se sanan todas las áreas de nuestro ser como salud, finanzas, relaciones, empleo, proyectos, familias.

Es así como en nos convertimos en auténtica luz capaces de comunicar calor a nuestro alrededor, y bendición para que otros encuentren el camino hacia la verdadera felicidad.

No importa la situación que estemos viviendo hoy. Por difícil que sea, si decidimos buscar a Dios como prioridad máxima y vivir en integridad, Él va a venir como poderoso gigante con todo su poder para cambiar aun las más duras situaciones por grandes oportunidades para bendecirnos y prosperarnos.

Confiemos en el Dios de amor que tiene el control de todo y nos cuida permanentemente.

Todo lo contrario es quedarnos relajados y distraídos con estas festividades de Navidad y año nuevo, dejando los problemas sin resolver.

MOMENTO DE REFLEXIÓN Y NUEVO ÁNIMO.
El llamado es a la reflexión sobre lo que debemos cambiar en nuestras vidas para acercarnos más al Señor y a los propósitos que tiene para nosotros.

Feliz Navidad y un año 2019 próspero, lleno de paz, salud, armonía, bendiciones en abundancia.

Que la gracia de Dios nunca falte en sus hogares y así como oran por sus familias, lo hagan también por sus amigos para que se vaya toda opresión, toda aflicción y llegue la prosperidad financiera.

No crea en riegos, agüeros, velas, moños, o paseando con maletas a media noche, ni atragantándose con lentejas, uvas o luciendo calzones amarillos; la verdadera bendición viene de la fe en Dios, no de comportamientos humanos con sortilegios para atraer la suerte, porque eso es demoniaco.

“Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job”. Job 42:10

Que llegue la bienaventuranza es el deseo para todos los lectores de TUBARCO, para que tengan una Navidad en verdadera paz, sin excesos, abriendo puertas a la felicidad, confiando en que para Dios no hay nada imposible.

 

Muchas felicidades.

 

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