Milagros llegó buscando ayuda con un cuchillo enterrado en el costado y murió esta mañana


Milagros estaba en estado de gestación.

 

A.S. COLOMBIA.

 

 

La noche del martes el Hospital Emiro Quintero Cañizales de Ocaña, recibió un inusual pedido de ayuda: Milagros, una perra criolla en situación de calle con un cuchillo enterrado entre sus costillas. Médicos, animalistas y veterinarios intentaron salvarla, pero murió este jueves.

 

La perra llegó hasta el centro médico pero se desconoce cuánto tiempo pudo tener el arma enterrada.

 

 

Con un cuchillo en su cuerpo fue encontrada una perrita cerca al Hospital de Ocaña N de Santander, debido a la gravedad de las heridas miembros de la fundación Huellas de la calle trasladaron al canino a la veterinaria San Agustín donde fue atendida, 5 horas después “Milagros” falleció¿Cree usted que en Colombia se deben endurecer las penas contra el maltrato animal ?#Tubarcoviral #MaltratoAnimal

Posted by TuBarco on Thursday, August 9, 2018

 

 

Una de las trabajadores la ingresó y de inmediato recibió el apoyo del personal para brindarles los primeros auxilios a Milagros.

 

La Fundación Huellas de la Calle fue llamada para que revisara el caso.

 

Recibieron el apoyo de otras fundaciones.

 

Tras varias llamadas lograron que en la veterinaria San Agustín la atendieran.

 

 

 

 

En el hospital de humanos había sido estabilizada y en el de animales tendría el resto de atención.

 

La sedaron y le retiraron el cuchillo (de más de 8 centímetros).

 

 

 

 

Una vez superada la primera prueba, Milagros dio otra sorpresa: estaba preñada.

 

 

 

 

 

Pero ese milagro, tampoco pudo ser. Según el parte médico, ya había muerte fetal.

 

También el cuchillo tocó su pulmón. Tenía anemia.

 

Falleció la madrugada de este jueves pese a los esfuerzos médicos y de amor por salvarla.

 

Milagros tuvo en dos días el amor que tal vez no recibió en toda su corta vida. No parecía tener más 6 años.

 

 

 

 

En Ocaña, en Norte de Santander y en donde se ha conocido el caso hay indignación.

 

 

 

 

 

Primero, por la agresión.

 

Piden miles de ciudadanos que las autoridades encuentren al asesino y pague.

 

Pero la molestia también es, porque Milagros vivió en la calle sin que nadie antes la ayudara.

 

El drama por el que pasó esta criollita, es el de miles de perros y gatos que deambulan en las ciudades, pueblos y campos de Colombia.


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